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Ignacio Beamonte

Divulgador y Asesor de salud con más de 40 años de experiencia.

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Archivo de autores: La Milpa

Cómo sobrevivir a las radiaciones de baja intensidad

El ciudadano promedio no sabe que con cada clik arriesga su salud.

Los campos electromagnéticos de baja intensidad (cebis o emfs) están ligados al Cáncer, Alzhéimer, Esclerosis Múltiple, Fatiga Crónica, Abortos Espontáneos, y otras enfermedades devastadoras, siendo una preocupación moderna para la salud pública.

Pero como resulta ya imposible evitarlas, aquí algunos consejos de cómo reducir su impacto en nuestra salud.

Riesgos ocultos

Estos CEBI’s o EMF’s creados por celulares, líneas de electricidad, microondas, y muchos artefactos electrónicos  y magnéticos, nos impactan induciendo:

  • Ansiedad 
  • Depresión
  • Desmemoria
  • Fatiga crónica
  • Neblina mental

Los tres aparatos que emiten los campos más intensos y nocivos son:

Microondas. Tumores Cancerosos, Jaquecas, Fatiga, Vértigo, Caída del Cabello,  Descoordinación Muscular y Cardiaca, Vista Borrosa y Elevación del Colesterol.

Computadoras. Latidos Irregulares, Desórdenes del Sueño, Abortos Espontáneos, Jaquecas Severas, Malfuncionamiento de Tiroides, Baja Energía, Estrés, Mareos, Desmemoria, y Disminución de la Libido.

Teléfonos celulares. Insomnio, Desmemoria, Vértigo, Nausea, Problemas Oculares, Desconcentración, Adelgazamiento del Cabello, Malestar Respiratorio, Acufenos (Zumbidos en Oídos), Tumores Cerebrales, y Aneurismas.

Protegernos de estos campos es crucial para la salud y el bienestar.

Desconectarse para preservar la salud

Evitar completamente la radiación electromagnética resulta imposible, pero el reducir la exposición disminuye el impacto sobre nuestra salud. 

Primero: apagar o desconectar los aparatos que no estén en uso. 

Segundo: evitar las redes WIFI, especialmente en casa. 

Tercero: Recargar completamente las laptops y luego desconectarlas. Si la PC necesita conectarse a una fuente de poder, asegurarse que las clavijas y los enchufes estén lejos del cuerpo. 

Cuarto: Alejarse de luces fluorescentes o de halógeno. Ambas tecnologías producen campos muy elevados. Las LED son una alternativa segura.

¿Teléfono inalámbrico? 

Evitar la tecnología DECT porque transmite una radio frecuencia muy fuerte, aun cuando no esté en uso. Mantenerlo alejado de la cabeza usando el modo altavoz. Lo mismo es válido para los celulares.

Pero no basta evitar las fuentes. También hay que fortalecerse para reducir los efectos del impacto en la salud.

Prevenir y reparar el daño.

Aterrizar” el cuerpo caminando descalzo en arena o pasto húmedo por al menos 10 minutos diarios.

Alimentos y suplementos protectores:

– Algas Marinas (por el Yodo)
– Vitamina D3
– Espirulina
– Cúrcuma
– Complejo B
– Melatonina
– Tulsi
– Omega-3
– Glutatión
– Azufre orgánico (Ajo, etc.)
– Selenio
– Zinc

Para no resultar víctimas de tanto “adelanto”  tecnológico sigue siendo sensato fortalecer la alimentación, mantener contacto con la naturaleza, y desconectarse con la mayor frecuencia posible.

Referencias bibliográficas.

  • Vivir en casa sana, Mariano Bueno, Ed. Martínez Roca.
  • El gran libro de la casa sana, Mariano Bueno, Ed. Martínez Roca. 
  • Edificación Solar Biológica, Pierre Robert Sabady, Ed. CEAC. 
  • The Nontoxic Home & Office, Debra Lynn Dadd, Tarcher Inc.
  • Efectos biológicos de los campos electromagnéticos de frecuencia baja, artículo de la Revista de la Asociación Española de Medicina del Trabajo. 
  • Boletín No. 69: Electricidad y Radiación, de la Organización Internacional del Trabajo

El gran misterio del sueño

El sueño es uno de los misterios más grandes de la vida. Y sabemos que dormir bien es una piedra angular de la salud. De 6 a 8 horas diarias parecen ser las óptimas para los adultos; y dormir mucho o muy poco puede afectar la salud.

Actualmente la privación del sueño es una enfermedad crónica que muchos padecen sin saberlo. Y la ciencia ha establecido que el déficit de sueño puede tener efectos de gran alcance en la salud.

Por ejemplo, interrumpir o alterar el sueño puede:

Debilitar el sistema inmunológico; acelerar el crecimiento de tumores, que crecen 2-3 veces más rápido con trastornos de sueño severos; causar estados prediabéticos, haciéndolo sentir hambriento incluso acabando de comer, lo que causa estragos en el peso; afectar la memoria: incluso una sola noche sin dormir bien -dormir tan sólo 4-6 horas- puede reducir la capacidad de pensar con claridad al día siguiente.

También afectar el desempeño físico y mental y disminuir la capacidad para resolver problemas.

Cuando el ritmo cardiaco es interrumpido, el cuerpo produce menos melatonina y tiene menor capacidad para combatir el cáncer, debido a que la melatonina suprime los radicales carcinogénicos. Por esto es que los tumores crecen más rápido cuando no se duerme bien.

Alterar el sueño también aumenta los trastornos relacionados con el estrés, incluyendo: Enfermedades cardíacas; úlceras estomacales; estreñimiento; trastornos del estado de ánimo como la depresión.

No dormir envejece prematuramente al alterar la producción de la hormona del crecimiento, que es liberada por la glándula pituitaria durante el sueño profundo. Esta hormona lo ayuda a verse y sentirse más joven.

Las personas con insomnio crónico tienen un riesgo tres veces mayor de morir por cualquier causa.

El sueño perdido se pierde para siempre y la constante falta de sueño tiene un efecto acumulativo cuando se trata se dañar la salud. No dormir bien puede hacer la vida miserable.

Ya sea que le cueste trabajo dormir, que se despierte muchas veces durante la noche o cuando al levantarse se sienta cansado -o sólo porque desea mejorar la calidad de sueño- aquí están estos consejos.

-Reducir o evitar el uso de medicamentos tanto como sea posible; evitar la cafeína; evitar el alcohol porque afecta las etapas de sueño profundo; hacer ejercicio regularmente al menos 30 minutos al día. Hacer ejercicio en las mañanas es lo mejor.

Pierda exceso de peso. El sobrepeso aumenta el riesgo de apnea; evite los alimentos alergénicos. El azúcar, gluten y lácteos; tonificar las glándulas suprarrenales y si está en la menopausia utilice remedios naturales.

Referencias:

Barbara E. Jones ,”The mysteries of sleep and waking unveiled by Michel Jouvet”. National Library of Medicine. 6 de junio, 2018. https://bit.ly/3tBHdiA

Ginny Smith, “The mysteries of sleep: everything we don´t know about why we snooze”. Science Focus. 4 de Noviembre, 2019.https://bit.ly/3txq7Te

“The Mystery of Sleep”. Penn Medicine. https://bit.ly/3OajgIE

Vitaminas

Vitaminas contra la violencia

Estudios llevados a cabo tanto en Gran Bretaña y Dinamarca indican que los suplementos nutricionales ayudan a reducir las agresiones físicas, los robos y otros delitos entre la población carcelaria

Administrar a jóvenes reclusos una dosis diaria de suplementos vitamínicos y minerales podría ayudar a reducir los niveles de violencia, según un estudio de la Universidad de Oxford.

Las autoridades británicas se proponen mejorar la dieta de un millar de reclusos -algunos de ellos asesinos- en un proyecto piloto de tres años en tres prisiones del país y que financia la fundación Welcome.

Según una investigación previa en un centro de máxima seguridad para jóvenes delincuentes en Aylesbury, Buckinghamshire, los presos que recibieron una pastilla diaria con complementos vitamínicos cometieron un 26% menos de actos de indisciplina en comparación con el resto de los reclusos y un 37% menos de actos violentos.

Además del régimen alimentario habitual, algunos jóvenes presos (entre 16 y 21 años) reciben placebos mientras que otros ingieren más de 30 vitaminas y minerales, además de una dosis de Omega-3, diariamente, que ayudan a reducir la agresión y los cambios bruscos de estado de ánimo.

Según John Stein, neurofisiólogo de la Universidad de Oxford que dirige el estudio, esto podría aplicarse también fuera de las cárceles para tratar a todos los jóvenes proclives a la violencia y la criminalidad.

Los ácidos Omega-3, además del zinc y las vitaminas A, B y D, tienen un papel crucial en la química del cerebro, afirma Stein, según el cual hay una relación directa entre una dieta pobre en vitaminas y minerales y el incremento de la delincuencia.

De acuerdo con ese científico, la nutrición no es la única causa de la criminalidad, pero la sociedad ha subestimado hasta ahora su importancia como desencadenante de comportamientos impulsivos y violentos.

Para el clínico a cargo del estudio en EUA, Joseph Hibbeln, los resultados de su prueba no son milagrosos sino lo que puede esperarse si se conoce la bioquímica del cerebro y la biofísica de las membranas de las neuronas.

La hipótesis de Hibbeln es que las dietas modernas estarían modificando la arquitectura y funcionamiento del cerebro.

Así como la deficiencia de vitamina C causa escorbuto, la deficiencia en las grasas esenciales que necesita el cerebro y en los nutrientes necesarios para metabolizar esas grasas, causa muchos problemas mentales, desde depresión a agresión.

Si Hibbeln tiene razón, las consecuencias son serias. La pandemia de violencia en las sociedades occidentales estaría relacionada con lo que comemos o dejamos de comer. La “comida chatarra” no sólo nos enfermaría, sino que nos pondría “de atar”.

En este último siglo, la mayoría de los países occidentales introdujeron dramáticos cambios en su dieta y los Omega-3, esenciales para el cerebro, fueron reemplazados por los Omega-6 de aceites industriales como soya (que además bloquea el Yodo), maíz y girasol.