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Ignacio Beamonte

Divulgador y Asesor de salud con más de 40 años de experiencia.

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Archivos de categorías: Prevención

El bueno, el malo y el feo de los endulzantes  

El tema de los endulzantes es uno muy difícil en un país de Adictos al Azúcar, siniestrados por el Síndrome de Hipoglucemia, que nos afecta física, emocional y mentalmente y cuyo listado de síntomas parece más bien una descripción de la idiosincrasia nacional. 

Cada año nos empaquetamos entre 75 y 80 kg de endulzantes por cabeza. 

La adicción al azúcar predispone a todas las demás adicciones, legales e ilegales, y acompaña al 

infractor, al delincuente y al criminal en sus decisiones. A reserva de tocar el tema de la hipoglucemia en otra entrega, anexo una descripción de los principales actores de esta empalagosa obra.

Los buenos

Miel. Antibiótico natural, la Miel Virgen contiene residuos de vitaminas y minerales, aunque es de alto índice glicémico (IG). 

Melaza (Melado). Rico en minerales como Calcio y Hierro y bien tolerado de moderado IG. 

Jarabe de agave. De bajo IG y por la presencia de Inulina pueden usarlo los diabéticos e hipoglucémicos. 

Jarabe de maguey. De muy bajo IG y mucha Inulina; es un remedio tradicional para la diabetes. 

Sucanat. Cristales del Jugo de Caña Deshidratado, bien tolerado por hipoglucémicos, contiene nutrientes y moderado IG. 

Stevia. Originalmente en Yerba molida, ahora en polvo, sobrecitos o gotas. Derivado de una planta Amazónica, no contiene calorías y es el endulzante ideal para diabéticos, hipoglucémicos e intolerantes.

Demerara. Se obtiene un paso antes que el Mascabado, contiene Minerales que le moderan el IG. Mascabado. Con trazas de nutrientes y un paso antes de los azúcares impuros o morenos. De alto IG. 

Fructosa cristalina. No confundir con Jarabe de Alta Fructosa. Es de bajo IG y tolerado por diabéticos. No deja de ser refinada pero es una alternativa a la Sacarosa. Usar moderadamente. 

Los malos: 

Nos vendieron la idea de usar endulzantes artificiales para mantenernos esbeltos. Pero nos salió el chirrión por el palito, porque desde su aparición hay más obesidad que antes. Aquí los datos amargos de estos empalagosos ingredientes: 

Aspartame (Equal, NutraSweet).- Está en al menos 6000 alimentos, bebidas, suplementos y medicamentos. A veces disfrazado de “Fenilalanina” o “sabor artificial” o “sabor natural”. Más del 75% de quejas alimentarias recibidas por la FDA son del Aspartame, y publicó 92 reacciones adversas que incluyen: alteraciones del oído y la vista, vértigo, pérdida de memoria, depresión, irritabilidad y fatiga, y tumores cerebrales. Y cuando se calienta sobre los 30°C genera Metanol. Una persona puede ingerir con bebidas dietéticas hasta 250 mg de Metanol (32 más que el límite tóxico establecido). 

Sucralosa (Splenda).- Es un azúcar sintético clorado considerado un gran insecticida y conservador, que se sospecha afecte el metabolismo y dañe órganos internos. Relacionada con encogimiento del Timo e inflamación del Hígado. 

Sacarina (Sweet‘N Low). Prohibida en Alemania y Francia por 100 años. Derivado del petróleo y conocido carcinogénico. 

Alta Fructosa (Jarabe de Alta Fructosa). Conectada a la epidemia de obesidad, síndrome metabólico y diabetes, y principal fuente de calorías mediante bebidas y lácteos como Yogurt bebibles. Este endulzante se salta el Hígado convirtiéndose en tejido graso y elevando los triglicéridos. Bloquea la señal de saciedad induciendo a comer sin parar. 

Los feos

Azúcar blanca o sacarosa. Los estudios la relacionan con mayor riesgo de afectaciones cardiovasculares, cáncer, diabetes y más, pero la consumimos con singular entusiasmo. Suprime las defensas durante 5 horas después de ingerirla y entorpece a los glóbulos blancos. Interfiere la absorción del Complejo B y produce pérdida de minerales como Calcio y Magnesio.

Además, posee las 3 marcas de una droga: es químicamente pura, altera la conducta, y es adictiva. 

Azúcar morena o sacarosa impura. Como decía un experto: “El azúcar blanca es una persona desnuda; el azúcar morena es la misma pero con corbata”.

Vitaminas contra la violencia

Estudios llevados a cabo tanto en Gran Bretaña y Dinamarca indican que los suplementos nutricionales ayudan a reducir las agresiones físicas, los robos y otros delitos entre la población carcelaria  Administrar a jóvenes reclusos una dosis diaria de suplementos vitamínicos y minerales podría ayudar a reducir los niveles de violencia, según un estudio de la Universidad de Oxford. 

Las autoridades británicas se proponen mejorar la dieta de un millar de reclusos -algunos de ellos asesinos- en un proyecto piloto de tres años en tres prisiones del país y que financia la fundación Welcome. 

Según una investigación previa en un centro de máxima seguridad para jóvenes delincuentes en Aylesbury, Buckinghamshire, los presos que recibieron una pastilla diaria con complementos vitamínicos cometieron un 26% menos de actos de indisciplina en comparación con el resto de reclusos y un 37% menos de actos violentos. 

Además del régimen alimentario habitual, algunos jóvenes presos (entre 16 y 21 años) reciben placebos mientras que otros ingieren más de 30 vitaminas y minerales, además de una dosis de Omega-3, diariamente, que ayudan a reducir la agresión y los cambios bruscos de estado de ánimo. 

Según John Stein, neurofisiólogo de la Universidad de Oxford que dirige el estudio, esto podría aplicarse también fuera de las cárceles para tratar a todos los jóvenes proclives a la violencia y la criminalidad. 

Los ácidos Omega-3, además del zinc y las vitaminas A, B y D, tienen un papel crucial en la química del cerebro, afirma Stein, según el cual hay una relación directa entre una dieta pobre en vitaminas y minerales y el incremento de la delincuencia. 

De acuerdo con ese científico, la nutrición no es la única causa de la criminalidad, pero la sociedad ha subestimado hasta ahora su importancia como desencadenante de comportamientos impulsivos y violentos. 

Para el clínico a cargo del estudio en EUA, Joseph Hibbeln, los resultados de su prueba no son milagrosos sino lo que puede esperarse si se conoce la bioquímica del cerebro y la biofísica de las membranas de las neuronas. 

La hipótesis de Hibbeln es que las dietas modernas estarían modificando la arquitectura y funcionamiento del cerebro. 

Así como la deficiencia de vitamina C causa escorbuto, la deficiencia en las grasas esenciales que necesita el cerebro y en los nutrientes necesarios para metabolizar esas grasas, causa muchos problemas mentales, desde depresión a agresión. 

Si Hibbeln tiene razón, las consecuencias son serias. La pandemia de violencia en las sociedades occidentales estaría relacionada con lo que comemos o dejamos de comer. La “comida chatarra” no sólo nos enfermaría sino que nos pondría “de atar”. 

En este último siglo, la mayoría de los países occidentales introdujeron dramáticos cambios en su dieta y los Omega-3, esenciales para el cerebro, fueron reemplazados por los Omega-6 de aceites industriales como soya (que además bloquea el Yodo), maíz y girasol. 

Aseándose con el enemigo

Millones de personas despertamos con la noticia de que nuestro aseo personal podría estarnos enfermando.

En un estudio de la Universidad de Reading se relacionaron químicos como los parabenos con riesgo de cáncer mamario, después de descubrir rastros de parabenos (conservadores en los desodorantes que imitan a los estrógenos) en muestras de tumores de mama humanos.

Este descubrimiento llega sólo una semana después de que los científicos revelaron que los conteos de esperma de hombres han caído un tercio desde 1989. Se piensa que la exposición a químicos disruptores de hormonas -incluyendo a los parabenos- ha jugado un papel importante en ello.

El año pasado Greenpeace publicó un reporte revelando que los “químicos disruptores endocrinos” y otros que pueden dañar los órganos reproductores, que interfieren con el crecimiento y desarrollo y pueden dañar el sistema inmunológico, han sido encontrados en fetos. Al mismo tiempo, esta dio a conocer los resultados de pruebas independientes en muestras de productos como pijamas, juguetes y mamilas para bebés adonde se encontraron los mismos químicos peligrosos. Por ejemplo, las pijamas contenían falatos, que están prohibidos en los juguetes para la dentición porque pueden causar daños al hígado, los riñones y los testículos.

Aunque todavía se especula sobre la conexión entre el uso de químicos en el hogar y el aumento en los cánceres, particularmente en los hormonales, lo que no puede cuestionarse son los siguientes hechos: los porcentajes de cáncer mamario han aumentado en más de 50 por ciento en las tres décadas pasadas, mientras que los porcentajes de cáncer testicular y prostático casi se han duplicado.

Como consumidores, no tenemos opinión sobre si nos exponemos o no a estos químicos potencialmente peligrosos. Ahora están en las partículas de polvo y en los ríos, son parte de nuestro ambiente. Y es prácticamente imposible evitar comprar productos que los contengan. Los detergentes, los productos de limpieza y los juguetes, no tienen que enlistar todos sus ingredientes. Sólo los cosméticos deben hacerlo por ley, y las protecciones de confidencialidad les permiten dejar fuera algunos ingredientes.

Afortunadamente ya existen, al menos en el caso de los desodorantes axilares, alternativas naturales, que eliminan este riesgo de cáncer mamario.

La soya y la salud

Los alimentos naturales pueden convertirse en una estrategia no sólo para nutrir sino para mejorar la salud, de manera preventiva y económica.  

La soya contiene compuestos llamados Isoflavones (estrógenos naturales) que poseen muchas propiedades benéficas. 

Todos los estudios siguen demostrando que la soya es un auxiliar natural muy efectivo para el combate y prevención de cáncer, problemas cardiovasculares, colesterol elevado, síntomas de menopausia, osteoporosis y otros problemas. Y este remedio asombroso es también un alimento completo, sabroso y muy versátil. 

¨La investigación científica ha descubierto que el consumir 1 vaso de leche de soya diariamente, ayuda a combatir el cáncer de mama y próstata, y los padecimientos coronarios y arteriales; suaviza la sintomatología de la menopausia, reduce el colesterol y fortalece el sistema inmunitario.¨ Dr. Earl   Mindell (soy Miracle, Fireside Ed., New York 1995). 

Patricia Greenberg , autora de ¨The Whole Soy Cookbook¨ y experta en nutrición con soya, y quien ha aparecido en los programas televisivos NBC Today Show y The Food Channel, concluye que la soya: 

  • Reduce el riesgo de padecimientos cardiovasculares porque carece de colesterol y contiene fibra.
  • Es naturalmente rica en los ácidos grasos Omega 3 y Vitamina E. 
  • Reduce el riesgo de cáncer de mama y suaviza los síntomas de la menopausia.
  • Contiene los Isoflavones genisteina y daidzeina, que son Fitoestrógenos que replican las funciones del estrógeno en el cuerpo de las mujeres post-menopáusicas.
  • Reduce el riesgo de cáncer de próstata inhibiendo el crecimiento de células malignas, Los varones que consumen dietas altas en soya tienen una menor incidencia de dicha enfermedad. 
  • Reduce el riesgo de desórdenes digestivos por su contenido en fibra y no ser mucógena. Esto ayuda a una digestión saludable que se traduce en la reducción del riesgo de cáncer colorrectal. 
  • Está libre de intolerancias y alergias por no contener lactosa y porque sus proteínas hidrolizadas son altamente biocompatibles. Por eso se usa la leche de soya como sustituto a la leche de vaca. 
  • Es muy útil en el tratamiento de diabetes por su bajo índice glicémico y su carencia de colesterol (los problemas cardiovasculares son una condición relacionada con la diabetes). 
  • Se usa como fuente de proteína en dietas vegetarianas porque contiene las cantidades necesarias de aminoácidos esenciales para reparación de tejidos y el crecimiento.
  • Es esencial para el futuro del planeta porque alimenta mejor a más gente usando menos recursos naturales, enriquece los suelos y es económica de producir y procesar. 

Cómo sobrevivir a las radiaciones de baja intensidad

El ciudadano promedio no sabe que con cada clik arriesga su salud.

Los campos electromagnéticos de baja intensidad (cebis o emfs) están ligados al Cáncer, Alzhéimer, Esclerosis Múltiple, Fatiga Crónica, Abortos Espontáneos, y otras enfermedades devastadoras, siendo una preocupación moderna para la salud pública.

Pero como resulta ya imposible evitarlas, aquí algunos consejos de cómo reducir su impacto en nuestra salud.

Riesgos ocultos

Estos CEBI’s o EMF’s creados por celulares, líneas de electricidad, microondas, y muchos artefactos electrónicos  y magnéticos, nos impactan induciendo:

  • Ansiedad 
  • Depresión
  • Desmemoria
  • Fatiga crónica
  • Neblina mental

Los tres aparatos que emiten los campos más intensos y nocivos son:

Microondas. Tumores Cancerosos, Jaquecas, Fatiga, Vértigo, Caída del Cabello,  Descoordinación Muscular y Cardiaca, Vista Borrosa y Elevación del Colesterol.

Computadoras. Latidos Irregulares, Desórdenes del Sueño, Abortos Espontáneos, Jaquecas Severas, Malfuncionamiento de Tiroides, Baja Energía, Estrés, Mareos, Desmemoria, y Disminución de la Libido.

Teléfonos celulares. Insomnio, Desmemoria, Vértigo, Nausea, Problemas Oculares, Desconcentración, Adelgazamiento del Cabello, Malestar Respiratorio, Acufenos (Zumbidos en Oídos), Tumores Cerebrales, y Aneurismas.

Protegernos de estos campos es crucial para la salud y el bienestar.

Desconectarse para preservar la salud

Evitar completamente la radiación electromagnética resulta imposible, pero el reducir la exposición disminuye el impacto sobre nuestra salud. 

Primero: apagar o desconectar los aparatos que no estén en uso. 

Segundo: evitar las redes WIFI, especialmente en casa. 

Tercero: Recargar completamente las laptops y luego desconectarlas. Si la PC necesita conectarse a una fuente de poder, asegurarse que las clavijas y los enchufes estén lejos del cuerpo. 

Cuarto: Alejarse de luces fluorescentes o de halógeno. Ambas tecnologías producen campos muy elevados. Las LED son una alternativa segura.

¿Teléfono inalámbrico? 

Evitar la tecnología DECT porque transmite una radio frecuencia muy fuerte, aun cuando no esté en uso. Mantenerlo alejado de la cabeza usando el modo altavoz. Lo mismo es válido para los celulares.

Pero no basta evitar las fuentes. También hay que fortalecerse para reducir los efectos del impacto en la salud.

Prevenir y reparar el daño.

Aterrizar” el cuerpo caminando descalzo en arena o pasto húmedo por al menos 10 minutos diarios.

Alimentos y suplementos protectores:

– Algas Marinas (por el Yodo)
– Vitamina D3
– Espirulina
– Cúrcuma
– Complejo B
– Melatonina
– Tulsi
– Omega-3
– Glutatión
– Azufre orgánico (Ajo, etc.)
– Selenio
– Zinc

Para no resultar víctimas de tanto “adelanto”  tecnológico sigue siendo sensato fortalecer la alimentación, mantener contacto con la naturaleza, y desconectarse con la mayor frecuencia posible.

Referencias bibliográficas.

  • Vivir en casa sana, Mariano Bueno, Ed. Martínez Roca.
  • El gran libro de la casa sana, Mariano Bueno, Ed. Martínez Roca. 
  • Edificación Solar Biológica, Pierre Robert Sabady, Ed. CEAC. 
  • The Nontoxic Home & Office, Debra Lynn Dadd, Tarcher Inc.
  • Efectos biológicos de los campos electromagnéticos de frecuencia baja, artículo de la Revista de la Asociación Española de Medicina del Trabajo. 
  • Boletín No. 69: Electricidad y Radiación, de la Organización Internacional del Trabajo