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La importancia del sueño

La mayoría de adultos necesitamos 7-8 horas de sueño diarias para una vigilia óptima, pero se estima que más de la mitad de la población presenta problemas de sueño, que se agravan al envejecer.

Cuando el sueño es miserable, todo lo demás también.

No hay que tomar a la ligera los problemas del sueño porque si no dormimos bien, permanecemos cansados, y ello nos pone irritables, deprimidos, se alteran nuestras hormonas, ganamos peso y tenemos dificultad para perderlo, no podemos concentrarnos, se descompone la digestión, nos sale acné, enfermamos con mayor frecuencia, cometemos más errores, rendimos menos, y tenemos más accidentes. Y ni qué decir que nuestras relaciones ínter personales salen afectadas también.

Y por si lo anterior fuera poco, dormir mal aumenta el riesgo de diabetes, infartos, hipertensión, cáncer y sobrepeso.

Prioriza tu relación con el sueño.

Dormir bien es un hábito de un estilo de vida saludable. Y tiene que ser una prioridad, no solo al acostarse, sino durante el día. Dormir mejor nos hace más felices, saludables y relajados.

Los siete pasos hacia un buen sueño (Las 7 Z’s)

  1. Apaga las luces y crea el ambiente adecuado.
    • Haz de la recámara un santuario, un lugar de paz y descanso.
    • Usa tu cama solo para dormir (o hacer el amor).
    • Mantén la temperatura cómoda, un poco fresca.
    • Convierte la recámara en una zona libre de electrónica: no TV, computadoras, ni otros aparatos electrónicos, nunca. Si vives en un espacio reducido, usa biombos o separadores para delimitar el dormitorio.
    • Reduce el ruido ambiental y las luces.
    • Pinta y decora el dormitorio con colores pastel, neutros.
    • Usa un colchón cómodo, almohadas adecuadas y buenas sábanas y cobijas.
  2. Anticípate.
    • El buen dormir empieza mucho antes de poner la cabeza en la almohada. Los hábitos diurnos tienen un mayor impacto en la capacidad para irse a dormir en la noche. Hay que iniciar anticipadamente los preparativos:
      • Evitando bebidas cafeinadas después del mediodía (incluye exceso de chocolate o té negro, etc.).
      • Evitando consumir alcohol antes de irse a dormir.
      • Evitando fumar y consumir nicotina especialmente en la tarde-noche.
      • Evitando largas siestas diurnas.
      • Ejercitándote regularmente al menos por 30 minutos diarios, pero al menos cuatro horas antes de irte a acostar.
      • Cenando 3 horas antes de acostarte y evitando alimentos que generen reflujo.
  3. Desenchúfate.
    • Muchos vivimos cansados pero enchufados: a la computadora, redes sociales, celulares y audífonos, y esto nos expone a ondas electromagnéticas que interfieren con el sueño.
    • Esto de “cansados y enchufados” estresa a nuestras suprarrenales que entonces bombean hormonas del estrés produciendo problemas de insomnio.
    • Si has de mejorar tu calidad de sueño, debes desenchufarte y relajarte al menos 2 horas antes de retirarte a dormir. Es el mejor momento para meditar, la musicoterapia, el yoga, la aromaterapia, y la oración.
  4. Agarra el ritmo.
    • Los humanos evolucionamos con ciclos naturales llamados circadianos, que controlan las hormonas. Por ejemplo, la melatonina, que regula nuestro ciclo “duerme-despierta”. El levantarse a la misma hora cada mañana, seguido de una breve rutina de ejercicio, es de gran beneficio. Se recomienda una total oscuridad para quienes tienen problemas severos.
  5. No preocuparse antes de acostarse.
    • Un buen ejercicio es anotar en una libreta todas las preocupaciones y pendientes una hora antes de acostarse, incluyendo el programa del día siguiente. Esto permite vaciar la cabeza. Pero hay que vaciar también las emociones negativas y no acostarse enojado, etc. En tal caso, después de anotar en la libreta, leer algo inspirador y tranquilizante.
  6. Ponte en remojo.
    • Un duchazo caliente con aromaterapia relaja la mente y los músculos. Si se tiene tina, agregar sales Epsom y aceites esenciales como de lavanda.
  7. Yerbas y suplementos.
    • Todos ellos tienen la ventaja de no ser adictivos ni riesgosos.
      • Flor de lavanda: En infusión. Ideal para los ansiosos.
      • Flor de manzanilla: Puede beberse la infusión desde la media tarde.
      • Pasiflora: Está clínicamente probado que mejora la calidad del sueño, tanto en infusión como en tintura o cápsulas.
      • Lúpulo: La yerba que le da el sabor amargo a la cerveza, es un relajante neuromuscular. Evitar si se sufre depresión o se tiene un problema estrogénico severo.
      • Ashwagandha: Un adaptógeno de la medicina Ayurvédica, especial para los que están “cansados pero enchufados”, y que además de mejorar el sueño, ayuda a restaurar a las suprarrenales de la fatiga tomada durante 3-6 meses.
      • Melatonina: Más recomendable para adultos mayores, mujeres en el climaterio o la menopausia, quienes laboran en horarios nocturnos o quebrados. La dosis va desde 3 hasta 10mg y es más efectiva tomada con vitamina B-6. No usar durante embarazo o lactancia.
      • L-triptófano: El aminoácido L-triptófano que se convierte en serotonina en el cerebro, que ayuda a iniciar un estado de calma y sueño profundo, y reduce los episodios de despertar durante la noche. No usar durante embarazo o lactancia.
      • Calcio y magnesio: El solo magnesio o ambos en combinación de 2:1 promueven la relajación neuromuscular y previenen el síndrome de calambres y piernas inquietas. Es recomendable durante el embarazo.
    • Y finalmente existen diversas fórmulas confiables en el mercado:
      • PASI-NORDIN, SOMNI-CAPS, MEH-ME, CREBRALEF, GOTAS de MORFEO, 7 AZAHARES, 12 FLORES, SLEEPYTIME, y otras.

Referencias:

 

felicidad

Las Cuatro Alegres Muchachas

Durante siglos los artistas y pensadores han tratado de definir la felicidad. Recién se sumaron a esta tarea endocrinólogos y neurocientíficos para estudiarla como un proceso biológico y así saber qué es lo que desata dicho sentimiento.

No les importa saber si las personas son más felices por amor o dinero, sino tan solo entender qué sucede en el organismo cuando la alegría se dispara y cómo poder luego reproducir ese sentimiento.

Existen cuatro químicos naturales en el cuerpo definidos como el Cuarteto de la Felicidad: endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina.

La investigadora Loretta G. Breuning, autora del libro “Habits of a Happy Brain” y profesora emérita de la U. Estatal de California, EUA, explica que “cuando el cerebro emite uno de estos químicos, nos sentimos bien”. “Cada una tiene un trabajo especial, y se apaga cuando ya está hecho”.

Endorfinas
Las endorfinas son la morfina del cuerpo, un analgésico natural. Son “la breve euforia que enmascara el dolor físico”, escribe Breuning.

Ingerir comida muy picante libera estos opiáceos naturales, induciendo una sensación de euforia. Pero hay otras formas de “subir las endorfinas”. Según estudio publicado por la U. de Oxford, ver películas tristes también las aumenta.

“Los que tuvieron la mayor respuesta emocional también experimentaron un incremento en el sentimiento de unidad con el grupo”, dijo a la BBC Robin Dunbar, de Psicología Evolutiva de la U. de Oxford, RU. De allí que bailar, cantar o trabajar en equipo también potencian la unión social y la tolerancia al dolor aumentando las endorfinas.

Alimentos para endorfina: Chocolate oscuro, semillas y nueces, chiles y alimentos picantes, naranjas, fresas, pavo, huevo, pescado, arroz integral, pescados grasos, mezcal o vino en moderación.

Suplementos para endorfina: L-fenilalanina, vitamina D3, magnesio y zinc.

Hierbas para endorfina: Ginseng panax, lavanda, romero, hipérico, té verde, yerba mate.

Serotonina
Como la serotonina fluye cuando te sientes importante y apreciado, la soledad y la depresión son indicadores de su deficiencia.

“En las últimas 4 décadas se ha buscado manipularla para el tratamiento de la depresión” (Simon Young, Psychiatry & Neuroscience).

La depresión es ahora la principal causa de discapacidad en el mundo, según la OMS y afecta a más de 300 millones de personas.

La estrategia más simple para aumentarla es pensar en recuerdos felices [como Peter Pan, para poder volar] (Alex Korb en Psychology Today). Un síntoma de depresión es que las personas no puedan recordar momentos felices, y por eso, mirar fotos viejas o hablar con un viejo amigo, ayuda a refrescar la memoria. Pero hay otras 3 formas de mejorar la serotonina: asolearse, recibir masajes, y practicar ejercicio aeróbico (caminar, correr, andar en bicicleta).

Alimentos para serotonina: Carbohidratos complejos (avena, amaranto), pavo, huevo, pescados grasos, semillas y nueces, tofu, miso, shoyu.

Suplementos para serotonina: L-triptófano, Omega 3, L-teanina, vitamina D3, vitaminas B6 y B9, magnesio y zinc, ZMA (magnesio, zinc y vitamina B-6).

Hierbas para serotonina: Hipérico (Vara de San Juan), rosa polar (rhodiola).

Dopamina
La dopamina es la responsable de sentimientos como el amor y la lujuria, pero también de las adicciones. Por eso es la mediadora del placer.

“Los bajos niveles de dopamina hacen que las personas sean menos propensos a trabajar con un propósito” (John Salamone, U. de Connecticut, EUA, estudio publicado en 2012 en Neuron).

Por lo tanto, la dopamina “tiene más que ver con la motivación y la relación de costo y beneficio, que con el placer en sí mismo”. Lo cierto es que sube cuando se da el primer hacia un objetivo y también cuando se lo cumple.

Además, puede generarse por algo simple en la vida cotidiana (como hallar lugar libre para estacionarse) o algo más excepcional (recibir un ascenso).

La mejor forma de elevarla es establecer objetivos a corto plazo o dividir en pequeñas metas los de más largo plazo, y celebrar cuando se cumplen.

Alimentos para dopamina: Avena, algas marinas, té verde, chocolate oscuro, hojas verdes, frutillas (fresa, etc.), almendra, yogur, pescado, huevo, queso.

Suplementos para dopamina: L-tirosina, L-teanina, curcumina, vitamina D3, magnesio, vitamina B6, fosfatidilserina.

Hierbas para dopamina: Mucuna, rosa polar (rhodiola), ginkgo, ginseng panax, jengibre, bacopa, kava, orégano.

Oxitocina
Está relacionada a comportamientos maternales y apegos, y por ello se conoce como “la hormona de los vínculos emocionales” y “la hormona del abrazo”.

Según estudio publicado por la ginecóloga Navneet Magon, “la vinculación social es esencial para la supervivencia de las especies, ya que favorece la reproducción, la protección contra depredadores y cambios ambientales, e impulsa el desarrollo cerebral”.

“La exclusión del grupo produce trastornos físicos y mentales y conduce finalmente a la muerte”, agrega.

Por eso la oxitocina es líder en el Cuarteto de la Felicidad: es un compuesto cerebral importante en la construcción de la confianza, elemento necesario para desarrollar relaciones emocionales.

Abrazar aumenta la oxitocina. Dar o recibir regalos también. Breuning aconseja construir relaciones de confianza dando pequeños pasos, negociando las expectativas, para que ambas partes puedan cumplir con el vínculo emocional.

Alimentos para oxitocina: Higo, sandía, aguacate, requesón, espinaca.

Suplementos para oxitocina: Vitaminas C y D, magnesio, melatonina, taurina.

Hierbas para oxitocina: Salvia, anís, fenogreco, yerba mate, té verde, café.

BBC Mundo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-39333917
Psychology Today: https://www.psychologytoday.com/intl/experts/loretta-g-breuning-phd

Faltadesueño

No dormir bien hace más daño de lo que pensábamos

Vivimos una cultura que cree que dormir es un lujo, algo que se sacrifica si hace falta, que para eso es la cafeína y bebidas que dan alas. Pero al reducirse el promedio de sueño, hemos obtenido mayores tasas de obesidad y diabetes.

El mexicano actual duerme un promedio de 6 horas cada noche, y se sabe hace tiempo que las horas de sueño declinan con la edad.

Según estudios del Centro de Sueño del hospital John Radcliffe y la Universidad de Surrey, Inglaterra, una de las cosas que hace el cerebro es pasar recuerdos del archivo temporal al archivo de largo plazo, para que tengamos más espacio para recuerdos de corto plazo al día siguiente. Si no se duerme adecuadamente, estos recuerdos se pierden.

Siempre pensamos: “Dormiré menos entre semana pero me recuperaré el fin de semana”. Pero ¡Lástimaaa Margaritooo! Porque no funciona así ya que los recuerdos deben ser consolidados en 24 horas.

Así que es importante que si se está estudiando o se tendrá un examen, hay que asegurarse de dormir lo razonable. Quienes no lo hacen tienen resultados inferiores al 40% en comparación con los que duermen bien.

El sueño profundo sólo dura unas horas. Esta es la fase en que no te puedes ni mover. Pero los músculos de los ojos si lo hacen; de ahí que se le llame sueño MOR/REM (de Movimientos Oculares Rápidos/Rapid Eye Movements).

Durante el sueño MOR suceden cosas extraordinarias: un químico relacionado con el estrés (la noradrenalina) se apaga. Es el único momento en que esto pasa en el día o en la noche. Nos permite permanecer calmados mientras el cerebro reprocesa las experiencias y nos ayuda a manejar eventos emocionales difíciles.

Obtenemos más sueño MOR en la última mitad de la noche. Lo que significa que si a uno lo despiertan inesperadamente, puede que el cerebro no haya manejado todas las emociones, y nos deje una estela de estrés y ansiedad. Beber alcohol en la noche reduce el sueño MOR mientras el cuerpo lo procesa.

Cientos de genes afectados. Pequeños cambios en el patrón de sueño pueden producir una enorme diferencia.

Las pruebas de computadora revelaron que la mayoría encontraron difíciles las tareas que requerían agilidad mental si habían dormido menos, pero los resultados más interesantes salieron de los exámenes de sangre.

Se encontraron unos 500 genes afectados. Algunos aumentaban y otros disminuían. Lo que descubrieron fue que si se dormía 1 hora menos, los genes asociados con procesos como: inflamación, respuesta inmune y respuesta al estrés, se volvían menos activos. También se notó un incremento en la actividad de los genes asociados con la diabetes y el riesgo de cáncer. Lo contrario ocurría cuando se añadía una hora de sueño.

Así que el mensaje contundente de este experimento es que si usted duerme menos de 6-7 horas, con agregar una hora más puede prevenir problemas degenerativos y estrés, mejorando su salud.

Ejemplo de pizza vegana

Vegetariamismo contra el calentamiento global

Una dieta más vegetariana podría ser la forma más sencilla y poderosa de reducir nuestro impacto ambiental sobre el planeta.

Investigadores de la U. de Oxford hallaron que al reducir el consumo de cárneos y lácteos en la dieta se reduciría la huella de carbono hasta en un 73%, tan solo por lo que cada quien comemos.

Ahora, si todos dejaran de comer estos alimentos, estimaron que las tierras de cultivo a nivel global se reducirían en un 75%, área equivalente a sumar los territorios de EUA, China, Australia y la UE.

Y esto no solo resultaría en un desplome significativo en las emisiones de gases invernadero, sino que también liberaría las tierras silvestres que se destruyen al convertirla en uso agrícola, lo cual es una de las principales razones de extinción masiva de la vida salvaje.

Este estudio reciente, publicado en la Revista Science(1), es uno de los análisis más completos que se han realizado hasta hoy respecto a los efectos nocivos que la agricultura puede tener sobre el ambiente e incluye datos obtenidos de 40,000 granjas en 119 países.

Los hallazgos revelan que la producción de cárneos y lácteos es responsable del 60% de la emisión de gases invernadero de origen agrícola y que apenas aportan el 18% de las calorías y el 37% de las proteínas a nivel mundial.

Los investigadores incluyeron en este estudio la información de 40 productos agrícolas que abarcan el 90% de todos los alimentos que se consumen.

Analizaron cómo es que cada uno de ellos impacta el ambiente mediante el análisis de emisiones del cambio climático y de contaminación de agua y aire.

El autor líder, Joseph Poore, dijo: “Una dieta vegetariana es probablemente la forma más sencilla y poderosa para reducir nuestro impacto sobre el planeta, y no solo los gases invernadero, sino la acidificación global, la eutrofización, y el uso racional de la tierra y el agua. Todo ello es mucho mayor que reducir los vuelos o usar autos eléctricos”, que solo reducirían las emisiones de gases invernadero.

“Evitar el consumo de productos animales produce beneficios ambientales mucho mayores que el solo tratar de consumir cárneos y lácteos sustentables”, terminó diciendo.

La investigación comparó también las diferentes técnicas utilizadas para producir los mismos alimentos analizados y encontró marcadas diferencias en términos de los impactos ambientales. Por ejemplo, el ganado criado con pasturas naturales usó 50 veces menos tierra que el criado en tierra deforestada (que emite gases invernadero 12 veces mayores).

Esto es más contrastante cuando se comparan emisiones de gases invernadero con la producción de proteína vegetal (como chícharos o tofu).

Poore explicó también que incluso métodos que se asumen sustentables, como la piscicultura de agua dulce y criar ganado con pastura fresca, pueden generar problemas ambientales. “Convertir pastura en carne es como convertir carbón en energía: solo sucede con un costo enorme en emisiones”, comentó al diario The Guardian(2).

Este estudio es el resultado de un proyecto de 5 años que comenzó como una investigación sobre la producción sustentable de cárneos y lácteos. Después del primer año, Poore dejó de consumir productos animales.

“El asunto es que no es suficiente con poner etiquetas ambientales en unos cuantos productos y esperar que afecte de alguna manera el consumo”, agregó.

“Los consumidores tardan en hacerse conscientes de estas cosas, y más tiempo aún para actuar en consecuencia. Además, el etiquetado probablemente necesite combinarse con impuestos y subsidios. Mi opinión es que facilitar información a los consumidores podría inclinar todo el sistema de producción de alimentos hacia la sustentabilidad y la rendición de cuentas”.

  1. J. Poore1,2,*, T. Nemecek3 – Science 01 Jun 2018: Vol. 360, Issue 6392, pp. 987-992, DOI: 10.1126/science.aaq0216 2. https://www.theguardian.com/environment/2018/may/31/avoiding-meat-and-dairy-is-single-biggest-way-to-reduce-your-impact-on-earth

Cómo sería el mundo si desaparecieran los virus

Los virus parecieran existir solo para crear caos y hacer sufrir a la humanidad. Se han cobrado incalculables vidas durante milenios, eliminando grandes sectores de la población, como los 200 millones que murieron de viruela en el siglo XX.

La actual pandemia es solo una de una larga serie de interminables ataques virales.

Si se pudiese desaparecerlos la mayoría aprovecharía la oportunidad, sobre todo ahora. Pero esto sería un error mortal, más que cualquier virus.

“Si todos los virus desaparecen repentinamente, el mundo sería un lugar maravilloso…tan solo un par de días…, y luego moriríamos todos”, dice Tony Goldberg, Epidemiólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison.

“Todas las tareas esenciales que hacen los virus en el mundo superan por lejos a las malas”.

 

Visión equilibrada

La gran mayoría de los virus no son patógenos para los humanos, y muchos son esenciales en el mantenimiento de los ecosistemas.

Otros mantienen la salud de organismos, desde hongos y plantas hasta insectos y humanos.
“Vivimos en un equilibrio perfecto”, y los virus son parte de ello, dice Susana López Charretón, viróloga de la UNAM.
“Estaríamos acabados sin los virus”. La mayoría no es consciente de que ellos mantienen gran parte de la vida en la Tierra, porque nos enfocamos en los que nos causan problemas”.

Casi todos los virólogos estudian únicamente patógenos; pero “un pequeño grupo de científicos intentan brindar una visión equilibrada del mundo de los virus, y mostrar que existen virus buenos”, dice Goldberg.

Se sabe a ciencia cierta que, sin virus, la vida en el planeta, tal y como la conocemos, dejaría de existir. Y además, es imposible aniquilarlos a todos.

 

¿Cuántos hay?

No se sabe cuántos existen. Miles han sido clasificados, pero puede haber millones. “Hemos descubierto solo una fracción porque no hemos buscado mucho”, dice Marilyn Roossinck, ecologista de virus de la Penn State University, en EE.UU.

“Es solo un prejuicio: la ciencia solo se interesa por los patógenos”.

Tampoco sabemos qué porcentaje de los virus son nocivos para los humanos. Pero “Estadísticamente estaría cerca de cero”, señala Curtis Suttle, virólogo ambiental de la Universidad British Columbia, en EE.UU.

 

Clave para los ecosistemas

Lo que sí sabemos es que los fagos —los virus que infectan bacterias— son muy importantes. Su nombre, del griego phagein, significa devorar. “Son los mayores depredadores del mundo bacteriano”, dice Goldberg.

“Regulan las poblaciones bacterianas en el océano, y en muchos ecosistemas del planeta”

Si los virus desaparecen, las poblaciones bacterianas crecerían de manera desproporcionada. Esto sería muy problemático en los océanos, donde más del 90% de toda la vida es microbiana y produce casi la mitad del oxígeno del planeta, apoyada por los virus.

Estos virus matan cada día a un 20% de los microbios oceánicos, y al 50% de todas las bacterias oceánicas. Así, los virus aseguran que el plancton productor de oxígeno tenga nutrientes para su fotosíntesis, que mantiene gran parte de la vida en la tierra.

“Si no hay muerte, no hay vida; y esta depende del reciclaje de materiales”, explica Suttle. Y “los virus son importantes para el reciclaje”.

 

Pocas especies

Investigadores que estudian plagas de insectos descubrieron que los virus son críticos para controlar la población de especies. Si una especie se crece en exceso, “aparece un virus y los elimina”, explica Roossinck.

Este proceso es común en otras especies, incluyendo la nuestra, como evidencian las pandemias.

“Cuando las poblaciones se tornan muy abundantes, los virus se replican muy rápido y reducen a la población, creando espacio para que puedan vivir el resto de las cosas”, señala Suttle.

Si los virus desaparecen, “se pierde rápidamente la biodiversidad en el planeta”, añade Suttle. “Pocas especies tomarían el control”.
Algunos organismos también dependen de virus para sobrevivir, o tener una ventaja en un mundo competitivo.

Roossinck y sus colegas descubrieron evidencia de esta teoría. Examinaron un hongo que coloniza un pasto en el Parque Yellowstone, en EE.UU. Este virus le permite al pasto tolerar las altas temperaturas del suelo. “Cuando los tres están allí —el virus, el hongo y la planta— puede crecer en suelos calientes”, dice Roossinck. “Ni el hongo ni el pasto solos lo hacen”.

Descubrieron que las plantas y el hongo pasan el virus de generación en generación.

 

Protectoras para los humanos

Algunas infecciones con virales benignas protegen a los humanos de algunos patógenos. El virus inofensivo GB-C de la Hepatitis G, pariente del dengue, induce el que las personas VIH-positivo retarden su progresión hacia el sida, y que la gente infectada con ébola sea menos propensa a morir.

Igualmente, el herpes hace que los ratones sean menos susceptibles a ciertas infecciones bacterianas, incluidas la peste bubónica y la listeria.

Si bien las infecciones con este virus “son consideradas patogénicas”, la data muestra que el herpes entra en una “relación simbiótica” con su anfitrión, otorgándole beneficios inmunológicos.

Sin virus, nosotros y otras especies seríamos mucho más proclives a padecer otras enfermedades.

 

Tratamientos con virus

Los virus son uno de los agentes terapéuticos más promisorios para ciertas enfermedades. La fagoterapia utiliza virus para atacar infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos. También se estudian los virus oncolíticos, que infectan y destruyen células cancerosas, como un tratamiento menos tóxico y más eficiente.

“Todos los organismos que pueden ser infectados por virus pueden absorber genes virales y usarlos a su favor”, explica Goldberg.

“La inserción de nuevo adn en genomas es una modalidad evolutiva”. La desaparición de los virus perjudicaría la evolución en el planeta. Los elementos virales representan casi el 8% del genoma humano, y los mamíferos incluyen cerca de 100,000 restos de genes virales.

En 2018, por ejemplo, se hizo un descubrimiento fascinante. Un gen de origen viral, codifica una proteína que participa en la formación de la memoria a largo plazo, trasladando información entre células del sistema nervioso.

Pero el ejemplo más impactante es el de la evolución de la placenta de los mamíferos. La evidencia indica que somos vivíparos gracias a un código genético cooptado de antiguos retrovirus que nos infectaron hace más de 130 millones de años.

Como dijeron los autores del estudio del 2018 en la revista Plos Biology: “el embarazo humano sería muy diferente —o inexistente— si no fuera por eones de pandemias retrovirales que afectaron a nuestros ancestros”.

Cuanto más aprendamos de todos los virus, estaremos mejor equipados para utilizar algunos en nuestro beneficio y desarrollar defensas contra otros que podrían generar una próxima pandemia.

Aprender más sobre la diversidad viral nos ayudará a entender mejor cómo funciona nuestro planeta, los ecosistemas y nuestros cuerpos.

Como dice Suttle: “Necesitamos dedicar nuestros esfuerzos para tratar de entender qué hay allá afuera, para nuestro propio beneficio”.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future: What if All Viruses Disappeared

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