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Ignacio Beamonte

Divulgador y Asesor de salud con más de 40 años de experiencia.

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¡Si existe la “menopausia” masculina!

Apenas si se menciona que también el hombre atraviesa una etapa “difícil” cuando se reducen la fertilidad y la actividad sexual, y que se llama: Andropausia. (¡Ah! ¿Será por eso?). 

La medicina describe esta crisis masculina relacionándola con circunstancias externas, más nunca con sus cambios hormonales (Por supuesto: ¡la mayoría son varones!). El varón -al igual que la mujer- es víctima de los estereotipos de una sociedad cosificante, donde se le reduce al papel de proveedor principal. Y cuando llega el balance de la edad incierta, se puede caer en depresión, sensación de vacío, y desesperación (¡Ya párenle, que me hacen llorar!). El varón exagera entonces su respuesta ante “no haber disfrutado de la vida” y se busca mujeres más jóvenes, (pero hay cosas que no reverdecen), o actúa como adolescente intentando recuperar “lo perdido”. 

Pero lo que más preocupa al varón es el cambio funcional. Como no tiene menstruación, y por tanto evidencias visibles del cambio, “lo intuye perspicazmente”. Y es que se echa de ver la merma en “brío y rudeza” (suspiros…). Las glándulas sexuales masculinas disminuyen su actividad con la edad, produciéndose “insuficiencia testicular” -descrita como “caída”, ¡Chín!- y percibida como “debilidad”. 

Esto es parte del envejecimiento iniciado desde la tercera década cuando disminuyen hormonas como la DHEA, y los varones tienen relaciones sexuales menos frecuentes porque disminuye el apetito sexual. 

Disminuyen las erecciones matutinas. Requiere más tiempo lograr una erección, y retardar la eyaculación. Todo esto genera un ritmo sexual más sosegado. ¡Pero escuche bien!: para un varón que disfruta su madurez sexual, es una ventaja para profundizar y prolongar más la intimidad. 

La mayoría de varones temen más perder potencia sexual que bajar el nivel hormonal (¡Porque eso ni quien se lo reclame!). La impotencia es el mayor problema del varón durante el cambio porque afecta el núcleo de su masculinidad. Y es un aspecto tan sensible, que la falla más mínima puede provocar que ese “fracaso humillante” se repita creando un círculo vicioso de consecuencias psíquicas. Y algo 

tan individual repercute en la pareja, porque muchas mujeres se sienten culpables cuando ellos no funcionan; se sienten insuficientemente atractivas como para provocar una reacción “normal”. 

Desgraciadamente el sistema machista lo refuerza transfiriendo a la mujer la “responsabilidad”. Y para empeorarla, el varón poco comparte esto con otros hombres evitando lo que considera “un fracaso personal”. Rehúye el problema o lo compensa con la ayuda de mujeres frívolas, prostitutas, o perversiones sexuales, camuflajeando su “deficiencia”. 

En la mujer la menopausia pesa físicamente; para el varón psicológicamente; se siente obligado a lograr lo que nadie en la historia: ¡Ser potente, siempre! Así se educan los hombres y nadie les ha dicho que ya pueden librarse de este atavismo. 

¡Qué paradoja! La mujer pierde fertilidad, pero mantiene su deseo sexual. El hombre mantiene la fertilidad, pero disminuye el deseo sexual. 

Por la presión a que se somete, el varón manifiesta síntomas similares a la menopausia: sofocos, sudoración, insomnio, depresión, y fatiga. Pero debe reconocer que se aproxima una “segunda primavera”, y aceptar otra forma de fertilidad mediante la creatividad basada en experiencia y sabiduría, proyectada no solo hacia la pareja o la familia, sino hacia la sociedad y el mundo. 

Candidiasis crónica…un mal común poco conocido

¿Sufres síntomas crónicos inexplicables como: cansancio, molestias intestinales, migrañas, dolores musculares, alergias?… ¿Los análisis no revelan nada?, ¿te han dicho que tus síntomas son por ansiedad, estrés o depresión? 

La buena noticia es que no estás poseído ni has sido abducido por los E.T’s. La mala es que, como muchos otros millones, sufras de candidiasis crónica. 

Esta enfermedad es un pandemia moderna; jamás hemos tenido tanta comida y estado tan desnutridos, y jamás hemos tomado tantos antibióticos, hormonas sintéticas (en fármacos y alimentos) y cortisona. Y estos factores disparan la candidiasis. 

Hay dos grupos de personas que la sufren: 

  1. Los pacientes diagnosticados con cándidas vaginales u orales y los que sufren inmuno-depresión, reciben quimioterapia o son diabéticos. Los tratamientos calman sus síntomas, pero los hacen intermitentes, tal vez de por vida. 
  1. Las personas no diagnosticadas (la mayoría). Con sintomatología muy extensa, confusa, cíclica y recurrente, pero las pruebas de laboratorio suelen ser normales. Pueden llevar una vida “normal”, pero siempre se sienten por debajo de sus posibilidades. Por falta de diagnóstico y ausencia de tratamiento, la candidiasis se hace crónica. 

¿Qué es la candidiasis? 

Es una infección causada por levaduras del género cándida. Las levaduras aparecen después de nacer y conviven con nosotros en piel y aparatos digestivo y genitourinario. Su función es absorber metales pesados, degradar carbohidratos mal digeridos, y ayudar a mantener el equilibrio intestinal y el pH.

Nuestra flora interna y nuestras defensas las mantienen controladas pero cuando se destruye la ecología intestinal se deprime la inmunidad, crecen sin control las levaduras, por factores como: 

Azúcar y carbohidratos refinados; Agua del grifo y dentríficos con fluor; Antibióticos, cortisona y hormonas sintéticas; Estrés contínuo; Disminución de secreciones digestivas y falta de nutrientes. 

Las cándidas producen 79 toxinas como el acetaldehído. Aquí sus efectos negativos y los síntomas más comunes: Deseo compulsivo por comer carbohidratos (dolor de músculos, sensación de resaca por las mañanas); Diarrea y/o estreñimiento (infecciones crónicas, ahogo); distensión abdominal (insomnio y alergias); dolores de cabeza (retención de líquidos y picor anal); fatiga (depresión y congestión nasal); indigestión (problemas de uñas y ardor estomacal); malestar general (mareo y afonía); molestias de ojos y oídos (dolor de articulaciones y molestias vaginales). 

Las enfermedades relacionadas con una candidiasis crónica son: 

Artritis reumatoide, lupus, asma, enfermedad de crohncolitis , depresión y ansiedad, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, hipotiroidismo, hipoglucemia, síndrome de intestino irritable, anemia, soriasis y eccema, sinusitis y esclerosis múltiple. 

Tratamiento de la candidiasis. La parte fundamental es a la alimentación. 

Muchas personas no han sido diagnosticadas y son tratadas como hipocondríacos, depresivos o ansiosos y llegan a tomar prozac o ansiolíticos en vez de seguir tratamiento para candidiasis 

Hay que eliminar: Azúcares y almidones (azúcar, miel, dextrosa, alta fructosa, miel karo, endulzantes artificiales, sodas, cereales azucarados, pan dulce, postres, helados, harina refinada, arroz blanco, etc.), frutas de fácil fermentación, jugos de fruta, lácteos, incluido yogur comercial, alcohol en general, papas, champiñones y setas, cacahuates y pistaches, productos fermentados. 

Se puede comer: Carnes magras, pescado y huevos, vegetales, algas marinas, legumbres, frutos secos y semillas, granos integrales, moderando el trigo, tostadas de centeno, galletas de arroz, limón y aguacate, leches vegetales sin endulzar, tofu y soya texturizada, aceite de oliva, arroz, uva y canola, 

jugos vegetales (excepto zanahoria y betabel), agua alcalina, infusiones y té verde, especias suaves. 

No malpasarse: respetar las comidas principales y picar algo a media mañana y media tarde. Incluir proteína en cada comida (pescado, huevo, legumbres, algas, derivados de soya, frutos secos crudos y semillas). 

Adicionalmente, incluir remedios y suplementos especializados de Medicina Nutricional, Herbolaria y Homeopatía. 

El bueno, el malo y el feo de los endulzantes  

El tema de los endulzantes es uno muy difícil en un país de Adictos al Azúcar, siniestrados por el Síndrome de Hipoglucemia, que nos afecta física, emocional y mentalmente y cuyo listado de síntomas parece más bien una descripción de la idiosincrasia nacional. 

Cada año nos empaquetamos entre 75 y 80 kg de endulzantes por cabeza. 

La adicción al azúcar predispone a todas las demás adicciones, legales e ilegales, y acompaña al 

infractor, al delincuente y al criminal en sus decisiones. A reserva de tocar el tema de la hipoglucemia en otra entrega, anexo una descripción de los principales actores de esta empalagosa obra.

Los buenos: 

Miel. Antibiótico natural, la Miel Virgen contiene residuos de vitaminas y minerales, aunque es de alto índice glicémico (IG). 

Melaza (Melado). Rico en minerales como Calcio y Hierro y bien tolerado de moderado IG. 

Jarabe de agave. De bajo IG y por la presencia de Inulina pueden usarlo los diabéticos e hipoglucémicos. 

Jarabe de maguey. De muy bajo IG y mucha Inulina; es un remedio tradicional para la diabetes. 

Sucanat. Cristales del Jugo de Caña Deshidratado, bien tolerado por hipoglucémicos, contiene nutrientes y moderado IG. 

Stevia. Originalmente en Yerba molida, ahora en polvo, sobrecitos o gotas. Derivado de una planta Amazónica, no contiene calorías y es el endulzante ideal para diabéticos, hipoglucémicos e 

intolerantes 

Demerara. Se obtiene un paso antes que el Mascabado, contiene Minerales que le moderan el IG. Mascabado. Con trazas de nutrientes y un paso antes de los azúcares impuros o morenos. De alto IG. 

Fructosa cristalina. No confundir con Jarabe de Alta Fructosa. Es de bajo IG y tolerado por diabéticos. No deja de ser refinada pero es una alternativa a la Sacarosa. Usar moderadamente. 

Los malos: 

Nos vendieron la idea usar endulzantes artificiales para mantenernos esbeltos. Pero nos salió el chirrión por el palito, porque desde su aparición hay más obesidad que antes. Aquí los datos amargos de estos empalagosos ingredientes: 

Aspartame (Equal, NutraSweet).- Está en al menos 6000 alimentos, bebidas, suplementos y medicamentos. A veces disfrazado de “Fenilalanina” o “sabor artificial” o “sabor natural”. Más del 75% de quejas alimentarias recibidas por la FDA son del Aspartame, y publicó 92 reacciones adversas que incluyen: alteraciones del oído y la vista, vértigo, pérdida de memoria, depresión, irritabilidad y fatiga, y tumores cerebrales. Y cuando se calienta sobre los 30°C genera Metanol. Una persona puede ingerir con bebidas dietéticas hasta 250 mg de Metanol (32 más que el límite tóxico establecido). 

Sucralosa (Splenda).- Es un azúcar sintético clorado considerado un gran insecticida y conservador, que se sospecha afecte el metabolismo y dañe órganos internos. Relacionada con encogimiento del Timo e inflamación del Hígado. 

Sacarina (Sweet‘N Low). Prohibida en Alemania y Francia por 100 años. Derivado del petróleo y conocido carcinogénico. 

Alta Fructosa (Jarabe de Alta Fructosa). Conectada a la epidemia de obesidad, síndrome metabólico y diabetes, y principal fuente de calorías mediante bebidas y lácteos como Yogurt bebibles. Este endulzante se salta el Hígado convirtiéndose en tejido graso y elevando los triglicéridos. Bloquea la señal de saciedad induciendo a comer sin parar. 

Los feos: 

Azúcar blanca o sacarosa. Los estudios la relacionan con mayor riesgo de afectaciones cardiovasculares, cáncer, diabetes y más, pero la consumimos con singular entusiasmo. Suprime las defensas durante 5 horas después de ingerirla y entorpece a los glóbulos blancos. Interfiere la absorción del Complejo B y produce pérdida de minerales como Calcio y Magnesio.

Además, posee las 3 marcas de una droga: es químicamente pura, altera la conducta, y es adictiva. 

Azúcar morena o sacarosa impura. Como decía un experto: “El azúcar blanca es una persona desnuda; el azúcar morena es la misma pero con corbata”.

Los campeones del “chesco” y de la “soda” 

“¡Pos ahí deme nomás pa’ las sodas!” o “¿quién se tiende por los chescos?”, son frases cotidianas repetidas por millones de mexicanos que describen la familiaridad que tenemos con esas bebidas nefastas que nos tienen orgullosamente en primer lugar de consumo per cápita con 160 litros por choya, que nos dejan 9 kg de sobrepeso acumulables año tras año. 

Pero a la voz de ¡Sí se puede! desbancaremos en un par de años a los Estados Unidos de América (EUA) del campeonato de la obesidad. México tiene un 25% de su población con obesidad clínica, sólo abajo de EUA que tiene 31%. 

La mala noticia es que el sobrepeso y la obesidad son una enfermedad crónico degenerativa incurable. 

Y lo que más trabajo nos cuesta es creer que el principal responsable es el desmedido consumo de bebidas endulzadas (regulares y de dieta), porque no entendemos cómo es que algo líquido se convierte en grasa. 

Y las peores son las “light” o dietéticas -que usan endulzantes artificiales-según estudio en la 

Universidad de Texas, cuyo consumo aumenta hasta un 70% la circunferencia de la cintura, y por si fuera poco, agravan el riesgo de desarrollar diabetes. 

O sea que estas bebidas no sólo carecen de calorías sino también de ética. 

Así es que hay que medir los azúcares y evitar las bebidas “light” o dietéticas, y las regulares, 

incluyendo sodas, jugos y “yogurt”, e integrar más verduras y frutas, de las cuales México tiene 360 variedades, pero se consumen sólo el 8%. ¿No es de locos, o aun mejor, de ignorantes suicidas? 

Y así como adquirimos los malos hábitos (porque no nacimos mamando “chescos” ni sodas “light”) podemos, con base en la repetición, instalar unos nuevos y saludables que vayan mejorando la raza, porque al paso que vamos, nadie cerrará la puerta, porque ninguno podrá pasar por ella. 

En la Universidad de Monterrey se señaló que los costos médicos para atender un paciente obeso de 30 años de edad equivalen a los de un paciente no obeso de 50 años. Y ni que decir de la diabetes, para la que ya no alcanza el dinero y por sí misma podría quebrar al Sistema de Salud completo. 

Súmese a esto que se invierte cada vez menos tiempo al aire libre, y tenemos que un 50% de los niños que son obesos hasta los 6 años, seguirán así en la edad adulta, y de los de 10 a 14 años, un 80% seguirá en el club de Tobi. 

Así las cosas, agua alcalina, las tradicionales aguas frescas, y agarrar la bicicleta. 

Las dietas vegetarianas y sus beneficios

En los últimos años y debido a numerosas investigaciones motivadas por el aumento de enfermedades degenerativas y desastres ambientales, se ha revalorado el valor de dietas basadas en lo natural. Quizás no todos están para hacerse vegetarianos, pero en la medida en que aumentemos el consumo de alimentos naturales, ayudaremos a nuestra salud y la del planeta. He aquí las evidencias: 

-Los hombres vegetarianos de 40 años pueden vivir ocho años más y las mujeres siete años más. 

-Reducen riesgos de enfermedades cardiacas, cáncer, derrames, y diabetes. 

-El gasto en alimentación es menor porque las frutas, vegetales, granos, legumbres y semillas cuestan menos que las carnes. 

-Producir alimentos vegetales consume menos recursos del ambiente. 

-Brinda mayor variedad de alimentos y nutrientes. 

-Para adelgazar, las dietas vegetarianas no son agresivas ni dañinas y ayudan a la desintoxicación. 

-La industria de cárneos es de las más contaminantes y produce más emisiones de “gases invernadero” que todos los trenes, camiones, automóviles y aviones juntos. 

-Los recursos necesarios para alimentar a 1 “omnívoro” alimentan a 10 vegetarianos. La dieta es importante para la salud y una herramienta contra el cambio climático. 

Con estos datos vemos que adquiriendo hábitos más naturistas podemos ayudar al planeta aun sin ser vegetarianos estrictos, tan solo aprendiendo a comprar local, reduciendo el consumo de carnes y prefiriendo productos ecológicos. 

¿Cuánto agua se gasta en producir cada alimento? 

Si aún no se convence, el tema del agua significa mucho para nuestra región: 

Las personas no solo gastamos agua al beber o bañarnos. También se invierte mucha en producir alimentos. Esta se conoce como “agua virtual”. 

Aquí la cantidad necesaria para abastecer su despensa: 1 kg Carne vaca 15 mil 500 

1 kg Carne de oveja 6 mil 100 

1 kg queso 5 mil 

1 kg carne de cerdo 4 mil 800 1 kg carne de cabra 4 mil 

1 kg carne de pollo 3 mil 900 

1 kg arroz 3 mil 400 

1 pieza hambuerguesa 2 mil 400 

1 kg soya mil 800 

1 kg azucar caña mil 500 

1 kg trigo mil 300 

1 litro leche 1000 

1 kg maíz 900 

1 kg patata 900 

1 pieza huevo 200 

1 taza café 140 

1 vaso vino 120 

1 vaso cerveza 75 

1 pieza manzana 70 

1 pieza naranja 50 

1 pieza pan 40 

1 taza te 30

“Llegará un día en que la tierra caiga enferma y la codicia del hombre hará que los peces mueran en 

los ríos, que las aves caigan del cielo, que las aguas ennegrezcan y los árboles no puedan tenerse en pie, y la humanidad como la conozco dejará de existir cPero también llegará el día en que algunos despierten para forjar un mundo nuevo de justicia y de paz, de libertad y respeto. Ellos serán la clave para la supervivencia de la humanidad, y serán conocidos como los guerreros del arcoíris. 

Transmitirán el mensaje y difundirán sus conocimientos a los habitantes de la tierra. Las tareas que les esperan serán muchas y mayúsculas. Habrá cordilleras de ignorancia que será necesario vencer; se enfrentarán contra prejuicios, apatías y odio. Tendrán que ser dedicados, firmes en su fortaleza y tenaces de corazón. Porque en su camino hallarán mentes y corazones dispuestos a seguirlos en esta senda que devolverá a la Madre Tierra su belleza y plenitud. Nuevamente se respetarán los poderes del planeta y los animales…” 

Anciana Ojos de Fuego (Extracto)