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Ignacio Beamonte

Divulgador y Asesor de salud con más de 40 años de experiencia.

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Miso: Sanarte comiendo

Su origen es chino, pero se perfeccionó en Japón en el siglo VII, y hace unas décadas llegó a occidente. El miso es pasta de soya fermentada y de sabor salado. 

Es de consistencia cremosa, rica en aroma y compleja en matices de sabor. Es muy buen acompañante en sopas, caldos, cereales y legumbres. 

 Para usarlo bastará con disolver una o más cucharaditas de miso a la sopa cuando vayamos a tomarla, nunca antes, porque no debe hervir, ya que perdería sus enzimas vivientes que son las que le otorgan sus propiedades medicinales. 

Virtudes:  

  • Depurativo, desintoxicante. 
  • Antioxidantes y antienvejecimiento. 
  • Favorece la digestión, muy bueno para personas que tienen gases frecuentes, acidez, reflujos, etcétera. 
  • Promueve el crecimiento de la flora intestinal, es decir, de las bacterias probióticas que nos ayudan a hacer la digestión de los alimentos ingeridos. 
  • Expulsa del cuerpo las radiaciones procedentes de los rayos X o de escapes nucleares, de hecho la sociedad japonesa que consumió soja y otros alimentos macrobióticos  no murió en las explosiones de Hiroshima y Nagasaki. 
  • Alcalinizante , elimina la acidez causada por comida rica en alimentos como carne, queso, pescado, lácteos, embutidos, grasas saturadas (animales). 
  • La pasta viene en una bolsa hermética, una vez abierta se puede observar en el frigorífico varios meses, cerrarlo con una pieza para que no se seque. 

Es aconsejable tomar el miso siempre antes de las comidas principales, para preparar el estómago para una buena digestión, para ello prepararemos un caldo  vegetal: echamos en una olla bastante agua y las verduras elegidas troceadas en trocitos pequeños, por ejemplo, cebolla, judías verdes, zanahorias, puerros, apios, etcétera.  

También un trozo de alga y un poco de sal marina, los hervimos a fuego lento,  durante un par de horas. Cuando esté hecho y vayamos a comer, calentamos lo que vayamos a tomar y lo ponemos en el cuenco junto a la cucharadita de miso, la disolvemos y … ¡a comer!, ya verás cómo te encanta. 

La soya y la salud

Los alimentos naturales pueden convertirse en una estrategia no sólo para nutrir sino para mejorar la salud, de manera preventiva y económica.  

La soya contiene compuestos llamados Isoflavones (estrógenos naturales) que poseen muchas propiedades benéficas. 

Todos los estudios siguen demostrando que la soya es un auxiliar natural muy efectivo para el combate y prevención de cáncer, problemas cardiovasculares, colesterol elevado, síntomas de menopausia, osteoporosis y otros problemas. Y este remedio asombroso es también un alimento completo, sabroso y muy versátil. 

¨La investigación científica ha descubierto que el consumir 1 vaso de leche de soya diariamente, ayuda a combatir el cáncer de mama y próstata, y los padecimientos coronarios y arteriales; suaviza la sintomatología de la menopausia, reduce el colesterol y fortalece el sistema inmunitario.¨ Dr. Earl   Mindell (soy Miracle, Fireside Ed., New York 1995). 

Patricia Greenberg , autora de ¨The Whole Soy Cookbook¨ y experta en nutrición con soya, y quien ha aparecido en los programas televisivos NBC Today Show y The Food Channel, concluye que la soya: 

  • Reduce el riesgo de padecimientos cardiovasculares porque carece de colesterol y contiene fibra. 
  • Es naturalmente rica en los ácidos grasos Omega 3 y Vitamina E. 
  • Reduce el riesgo de cáncer de mama y suaviza los síntomas de la menopausia. 
  • Contiene los Isoflavones genisteina y daidzeina, que son Fitoestrógenos que replican las funciones del estrógeno en el cuerpo de las mujeres post-menopaúsicas. 
  • Reduce el riesgo de cáncer de próstata inhibiendo el crecimiento de células malignas, Los varones que consumen dietas altas en soya tienen una menor incidencia de dicha enfermedad. 
  • Reduce el riesgo de desórdenes digestivos por su contenido en fibra y no ser mucógena. Esto ayuda a una digestión saludable que se traduce en la reducción del riesgo de cáncer colorectal. 
  • Está libre de intolerancias y alergias por no contener lactosa y porque sus proteínas hidrolizadas son altamente biocompatibles. Por eso se usa la leche de soya como sustituto a la leche de vaca. 
  • Es muy útil en el tratamiento de diabetes por su bajo índice glicémico y su carencia de colesterol (los problemas cardiovasculares son una condición relacionada con la diabetes). 
  • Se usa como fuente de proteína en dietas vegetarianas porque contiene las cantidades necesarias de aminoácidos esenciales para reparación de tejidos y el crecimiento. 
  • Es esencial para el futuro del planeta porque alimenta mejor a más gente usando menos recursos naturales, enriquece los suelos y es económica de producir y procesar. 

MÉXICO, medalla de oro en consumo de refresco

Dicen algunos estudios que México es el país con mayor consumo de refrescos, pese a las consecuencias negativas que acarrea su ingesta. El hábito, como muchas otras costumbres, inicia en la infancia. 

 Los refrescos o bebidas carbonatadas se han establecido en gran número de mesas para acompañar los alimentos, o bien, se ingieren ávidamente entre comidas como “golosinas”, ocupando lugar destacado en la alimentación de los niños. No por nada, durante el decenio 1990-2000 se bebieron en México, en promedio, 140 litros por persona, lo que representa el primer lugar de consumo de estos productos por habitante en el orbe. 

Sin embargo, el daño que provocan a la salud es mayúsculo, y apunta en diversas direcciones: sobre peso, desmineralización y trastornos digestivos. 

 Las bebidas carbonatadas provocan obesidad infantil, pues contienen grandes cantidades de azúcares, como sacarosa, glucosa y fructuosa; sólo como ejemplo, recientemente se publicó que para elaborar 10 litros del refresco más popular en el mundo, se requieren 8.8 litros de agua, 1,070 gramos de endulzante y 90 gramos de dióxido de carbono. Pues bien, tales compuestos llegan rápidamente al flujo sanguíneo del niño y son asimilados gracias a la insulina, lo que les permite pasar a los tejidos convertidos en grasas. 

 Así, diversas investigaciones han encontrado un vínculo directo entre el consumo de refresco y la obesidad hasta en 34% de los casos estudiados. Los resultados son contundentes: al beber un litro de refresco al día, se aumenta un kilo de peso en tres semanas.  

Estas bebidas, además, afectan a los dientes disolviendo su esmalte protector y provocando caries. En particular, las bebidas de cola contienen ácido  fosfórico, sustancia que impide la adsorción de calcio y que favorece la formación de huesos débiles: si un diente humano es sumergido en una bebida de cola, éste se ablanda en un par de días y comienza a disolverse. 

Por otra parte, se sabe que el consumo de refrescos de cola genera hiperactividad en los niños: uno de sus componentes, la cafeína, es una sustancia que intoxica a las células nerviosas, provocando en ellas una reacción para eliminarla que se combina con sensación de euforia, si bien el resultado final es agotamiento. Por otro lado, el contenido de cafeína en estas productos es superior al de una taza de café y existen evidencias de que disminuir el consumo de refrescos en 50% mejora el comportamiento en 42% de los infantes. 

Asimismo, la cafeína provoca trastornos de sueño en el pequeño, hecho que adquiere relevancia si se considera que al dormir se estimula la hormona del crecimiento, por lo que la falta de descanso profundo y reparador afecta el desarrollo normal. 

Por último, cabe destacar que el gas carbónico, sustancia que da a estas bebidas su característica burbujeante, tiene dos efectos nocivos: a corto plazo, ayuda a asimilar al ácido fosfórico y a la cafeína, aumentando los efectos antes descritos, mientras que a mediano plazo produce irritación en la piel que recubre al estómago o mucosa gástrica, con lo que se favorece la aparición de trastornos digestivos. 

Por ello, es conveniente pensar en modificar estas conductas alimenticias fuertemente arraigadas y proporcionar a los niños una alimentación rica en vegetales, así como acompañar los alimentos con agua simple o preparada con frutas de temporada. 

Vitaminas

Vitaminas contra la violencia

Estudios llevados a cabo tanto en Gran Bretaña y Dinamarca indican que los suplementos nutricionales ayudan a reducir las agresiones físicas, los robos y otros delitos entre la población carcelaria

Administrar a jóvenes reclusos una dosis diaria de suplementos vitamínicos y minerales podría ayudar a reducir los niveles de violencia, según un estudio de la Universidad de Oxford.

Las autoridades británicas se proponen mejorar la dieta de un millar de reclusos -algunos de ellos asesinos- en un proyecto piloto de tres años en tres prisiones del país y que financia la fundación Welcome.

Según una investigación previa en un centro de máxima seguridad para jóvenes delincuentes en Aylesbury, Buckinghamshire, los presos que recibieron una pastilla diaria con complementos vitamínicos cometieron un 26% menos de actos de indisciplina en comparación con el resto de reclusos y un 37% menos de actos violentos.

Además del régimen alimentario habitual, algunos jóvenes presos (entre 16 y 21 años) reciben placebos mientras que otros ingieren más de 30 vitaminas y minerales, además de una dosis de Omega-3, diariamente, que ayudan a reducir la agresión y los cambios bruscos de estado de ánimo.

Según John Stein, neurofisiólogo de la Universidad de Oxford que dirige el estudio, esto podría aplicarse también fuera de las cárceles para tratar a todos los jóvenes proclives a la violencia y la criminalidad.

Los ácidos Omega-3, además del zinc y las vitaminas A, B y D, tienen un papel crucial en la química del cerebro, afirma Stein, según el cual hay una relación directa entre una dieta pobre en vitaminas y minerales y el incremento de la delincuencia.

De acuerdo con ese científico, la nutrición no es la única causa de la criminalidad, pero la sociedad ha subestimado hasta ahora su importancia como desencadenante de comportamientos impulsivos y violentos.

Para el clínico a cargo del estudio en EUA, Joseph Hibbeln, los resultados de su prueba no son milagrosos sino lo que puede esperarse si se conoce la bioquímica del cerebro y la biofísica de las membranas de las neuronas.

La hipótesis de Hibbeln es que las dietas modernas estarían modificando la arquitectura y funcionamiento del cerebro.

Así como la deficiencia de vitamina C causa escorbuto, la deficiencia en las grasas esenciales que necesita el cerebro y en los nutrientes necesarios para metabolizar esas grasas, causa muchos problemas mentales, desde depresión a agresión.

Si Hibbeln tiene razón, las consecuencias son serias. La pandemia de violencia en las sociedades occidentales estaría relacionada con lo que comemos o dejamos de comer. La “comida chatarra” no sólo nos enfermaría sino que nos pondría “de atar”.

En este último siglo, la mayoría de los países occidentales introdujeron dramáticos cambios en su dieta y los Omega-3, esenciales para el cerebro, fueron reemplazados por los Omega-6 de aceites industriales como soya (que además bloquea el Yodo), maíz y girasol.

Cómo sobrevivir a las radiaciones de baja intensidad

El ciudadano promedio no se da cuenta de que con cada clik de cualquier aparato está arriesgando su salud.

Los campos electromagnéticos de baja intensidad (cebis o emfs) están ligados al cáncer, alzheimer, esclerosis múltiple, fatiga crónica, abortos espontáneos, y otras enfermedades devastadoras, por lo que son una preocupación moderna para la salud pública.

Pero como resulta ya imposible evitarlas, aquí algunos consejos de cómo reducir su impacto en nuestra salud.

Riesgos ocultos

Estos CEBI’s o EMF’s creados por celulares, líneas de electricidad, microondas, y muchos artefactos electrónicos y magnéticos, nos impactan induciendo “neblina mental”, desmemoria, ansiedad, depresión, y fatiga crónica en los más sensibles.

Los tres aparatos que emiten los CEBI’s o EMF’s más intensos y ocasionan una variedad de padecimientos son:

MICROONDAS. Tumores cancerosos, jaquecas, fatiga, vértigo, caída del cabello, descoordinación muscular y cardiaca, vista borrosa y elevación del colesterol.

COMPUTADORAS. Latidos irregulares, desórdenes del sueño, abortos espontáneos, jaquecas severas, malfuncionamiento de tiroides, baja energía, estrés, mareos, desmemoria y disminución de la libido.

TELÉFONOS CELULARES. Insomnio, desmemoria, vértigo, nausea, problemas oculares, desconcentración, adelgazamiento del cabello, malestar respiratorio, acufenos (zumbidos en oídos), tumores cerebrales y aneurismas.

Resulta ocioso decir que protegernos de estos CEBI’s o EMF’s es crucial para la salud y el bienestar.

Desconectarse para preservar la salud

Ya decíamos que evitar completamente la radiación electromagnética resulta imposible, pero el reducir la exposición a esta radiación disminuye el impacto sobre nuestra salud.

Primero: apagar o desconectar los aparatos que no estén en uso. Segundo: evitar las redes WIFI, especialmente en casa.

Tercero: Recargar completamente las laptops y luego desconectarlas. Si la PC necesita conectarse a una fuente de poder, asegurarse que las clavijas y los enchufes estén lejos del cuerpo.

Cuarto: Alejarse de luces fluorescentes o de halógeno. Ambas tecnologías producen CEBI’s o EMF’s muy elevadas. Las LCD son una alternativa segura.

¿TELÉFONO INALÁMBRICO? Evitar la tecnología DECT porque transmite una radio frecuencia muy fuerte, aun cuando no esté en uso. Mejor mantenerlo alejado de la cabeza usando el modo altavoz, y lo mismo es válido para los celulares.

Pero no basta evitar las fuentes. También hay que fortalecerse para reducir los efectos del impacto en la salud.

Prevenir y reparar el daño

“ATERRIZAR” el cuerpo y consumir alimentos clave mejora la resistencia a los CEBI’s o EMF’s. Se hace tierra caminando descalzo en arena o pasto húmedo por al menos 10 minutos diarios.

En la lista de alimentos y suplementos protectores contra CEBI’s o EMF’s están: Algas Marinas (por el Yodo); Vitamina D3; Espirulina; Noni; Cúrcuma; Complejo B; Melatonina; Tulsi; Omega-3; Glutatión; Azufre orgánico (Ajo, etc.); Selenio y Zinc

Para no resultar víctimas de tanto “adelanto” tecnológico sigue siendo sensato fortalecer la alimentación, mantener contacto con la naturaleza, y desconectarse con la mayor frecuencia posible.