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Ignacio Beamonte

Divulgador y Asesor de salud con más de 40 años de experiencia.

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Las bebidas azucaradas matan 

La chispeante eutanasia

Lo dice Harvard (les damos crédito porque fue en estudio previo a hospedar a Calderón) 

Una semana después de que un juez de la Suprema Corte Estatal de NY desactivara la iniciativa del Alcalde de la ciudad de NY de prohibir la venta de Sodas y Refrescos tamaño gigante, un grupo de investigadores de Harvard reveló el impacto que tienen esas bebidas sobre la salud global. 

¿SU CONCLUSIÓN? MATAN A 184,000 PERSONAS ANUALMENTE. 

Se usaron 114 encuestas de organizaciones de salud de gobiernos e independientes comprehendiendo a 720,000 personas en 54 países que representan al 63% de la población mundial. Se revisaron las relaciones entre el consumo de bebidas azucaradas con la obesidad, cáncer y padecimientos cardiovasculares. Cerca de ¾ partes de las muertes sucedieron en países de bajo o mediano ingreso, y entre los 35 países más grandes, DESTACA MÉXICO CON LA TASA DE MORTANDAD MÁS GRANDE, Y JAPÓN CON LA MÁS BAJA, asociada al consumo de bebidas azucaradas. 

Las bebidas edulcoradas conducen a obesidad, que conduce a la diabetes y padecimientos cardiovasculares así como a cáncer (mamario, colorectal, pancreático y de vesícula). 

Si esto no deja en claro lo nefastas que son esas bebidas, pues entonces sígale a su chispeante eutanasia. 

Olvídese de las calorías

Lo nuevo es “los obesógenos”

Las calorías ya no son el único causante de obesidad.

Apenas estabamos entendiendo eso de las calorías en tablitas nutrimentales y nos salen con el Índice Glicémico; y como que ya le entendíamos y ¡Zas! “quesqueora”, aunque reduzcamos calorías, engordaremos irremediablemente. 

Ya nos habían dicho que eso de las calorías era asegún se vistieran: si venían disfrazadas de azúcar o arroz blanco eran malandras. Si venían vestidas de brócoli o amaranto, pase asta sin avisar. 

En Francia se descubre que Danone metía probióticos de los usados para engordar “cochis”. Y ahora nos avisan que los agroquímicos en las cosechas también engordan, por lo cual ya ni las lechugas son de fiar. 

¡Háganme el refabróncabor! 

Esas sustancias OBESÓGENAS están ocultas en todas partes, y programan a nuestros cuerpos a almacenar grasa a tal grado, que una fresca lechuga nos puede engordar más que una hamburguesa. 

Los obesógenos son “disruptores endócrinos”, o toxinas que simulan los efectos de las hormonas naturales y alteran sus respuestas normales. Así, estas “CALORÍAS QUÍMICAS” pueden ocasionar más obesidad que las “CALORÍAS CALÓRICAS”. 

¿Y cómo es que influyen tanto? 

Alteran la liberación normal de la hormona Leptina que avisa al cerebro que ya se llenó el tanque. También reprograman a las células para volverse células adiposas y que almacenen grasa. 

Y por si fuera poco, son inflamatorias, y producen estrés oxidativo que daña a la fuente de energía corporal, la mitocondria, lo que desata una cascada de efectos negativos. 

Los obesógenos son más nocivos durante el embarazo y el desarrollo del infante, al que dejan programado para criarse como si estuviera destinado al rastro. 

Lo importante: ¿de dónde vienen y como evitarlos? 

Carnes, aves y lácteos son las mayores fuentes. Se usan legalmente hasta 6 hormonas cuyos residuos quedan en los tejidos y leche. 

Hay estudios con gente que come carne regularmente que demuestra niveles más elevados de hormonas forasteras en su sangre y sus tejidos, y otros estudios que muestran la conexión entre las hormonas en los lácteos y la creciente obesidad, aunque sea “descremada” o “lait”. Y los peces cultivados tampoco se salvan. 

Pero los vegetales comerciales también nos alteran, porque se rocían con sustancias que actúan en nosotros como “simuladores estrogénicos” y como “disruptores tiroideos” ligados ambos con aumento de peso. 

Y si a eso le agregamos los BPA’s y otras sustancias de los plásticos que alteran el sistema glandular y AUMENTAN EL TAMAÑO DE LAS CÉLULAS ADIPOSAS (las que almacenan grasa) el problema es aún más gordo. 

Para rematar, el agua potable puede contener residuos de pesticidas y de medicamentos farmacéuticos que también alteran el sistema glandular. 

Las fragancias de artículos de aseo engrosan la lista, junto con las palomitas de microondas y los teflones (contienen ácido perfluoro-octanoico, obesógeno que promueve el crecimiento de tumores, particularmente en las mujeres. 

Así pues, los obesógenos están por doquiera -el 93% de los norteamericanos contienen BPA en sus cuerpos- y la pregunta es ¿Y a los mexicanos quien nos cuida? 

Con engaños publicitarios desplazan lactancia materna 

Ahora resulta que las madres mexicanas olvidaron para que son las chichis, y aunque algunos socarrones alegan que son para terminar de criarse, su función principal es la transferencia vital que garantiza el desarrollo integral del nuevo individuo, en lo físico, lo emocional, y en lo que debería hacernos únicos como especie: la inteligencia. 

Los mamíferos transmiten con su leche un mensaje codificado como un recordatorio bioquímico para que cada cachorro se convierta en un adulto exitoso de su propia especie, y que las vacas no tienen. 

La leche materna brinda al niño todo lo necesario que lo protege de diarreas, catarros, diabetes y obesidad. Pero la industria de las fórmulas “maternizadas” se hace millonaria con engaños (imaginar una banda continua con botes de fórmula circulando bajos los frondosos y maternales pechos de ubérrimas nodrizas). 

El cartel de las fórmulas desplazó la cultura de la lactancia en México, gracias a la difusión perversa de mitos y presiones hacia la futura madre, y a la falta de ética del personal que la auxilia. 

La lactancia es una cuestión cultural, política, económica, social y laboral que debería proteger la sociedad. Pero se ignora que EL CONSUMO DE FÓRMULAS ES EL PRINCIPAL DETONANTE DEOBESIDAD POR SU ALTO NIVEL DE AZÚCARES. 

Actualmente SÓLO 14.4% DE MEXICANAS AMAMANTA A SUS HIJOS LOS PRIMEROS SEIS 

MESES, pero la OMS recomienda “como mínimo” hasta dos años, situación que COLOCA A MÉXICO CON EL ÍNDICE MÁS BAJO DE LATINOAMÉRICA. 

Además de proteger contra infecciones y males crónicos-degenerativos, crea un vínculo afectivo madre-hijo que imprime en el infante un principio de autoridad moral y un sentido de pertenencia, que “vacunan” contra conductas antisociales. 

Ahora resulta que las madres mexicanas olvidaron para que son las chichis, y aunque algunos socarrones alegan que son para terminar de criarse, su función principal es la transferencia vital que garantiza el desarrollo integral del nuevo individuo, en lo físico, lo emocional, y en lo que debería hacernos únicos como especie: la inteligencia. 

Los mamíferos transmiten con su leche un mensaje codificado como un recordatorio bioquímico para que cada cachorro se convierta en un adulto exitoso de su propia especie, y que las vacas no tienen. 

La leche materna brinda al niño todo lo necesario que lo protege de diarreas, catarros, diabetes y obesidad. Pero la industria de las fórmulas “maternizadas” se hace millonaria con engaños (imaginar una banda continua con botes de fórmula circulando bajos los frondosos y maternales pechos de ubérrimas nodrizas). 

El cartel de las fórmulas desplazó la cultura de la lactancia en México, gracias a la difusión perversa de mitos y presiones hacia la futura madre, y a la falta de ética del personal que la auxilia. 

La lactancia es una cuestión cultural, política, económica, social y laboral que debería proteger la sociedad. Pero se ignora que EL CONSUMO DE FÓRMULAS ES EL PRINCIPAL DETONANTE DEOBESIDAD POR SU ALTO NIVEL DE AZÚCARES. 

Actualmente SÓLO 14.4% DE MEXICANAS AMAMANTA A SUS HIJOS LOS PRIMEROS SEIS 

MESES, pero la OMS recomienda “como mínimo” hasta dos años, situación que COLOCA A MÉXICO CON EL ÍNDICE MÁS BAJO DE LATINOAMÉRICA. 

Además de proteger contra infecciones y males crónicos-degenerativos, crea un vínculo afectivo madre-hijo que imprime en el infante un principio de autoridad moral y un sentido de pertenencia, que “vacunan” contra conductas antisociales. 

Sal refinada-veneno cotidiano 

¿Cómo la sal marina tan saludable se convirtió en un veneno? Por el interés económico por encima de la salud: una persona sana no es “rentable”. 

El problema no es la sal sino es la refinación. Químicamente la sal marina y sal refinada son compuestos diferentes. La sal marina contiene 84 elementos vitales. Como toda la vida surgió del mar, todas las formas de vida llevamos la “sopa madre” en nuestros fluidos internos. 

LA REFINACIÓN. La industria desarrolló el refinamiento porque descubrió el valor industrial del cloruro de sodio para fabricar productos químicos como plásticos, combustibles, productos bélicos y aceites minerales; y la industria alimentaria la usa como conservador. Por estas razones 93% de la sal refinada es para fines industriales; 4% es conservador alimentario; apenas 3% para la mesa. 

El cloruro sódico químicamente puro no existe en la naturaleza. El organismo no lo reconoce y lo considera tóxico por su reactividad. 

LOS ADITIVOS. Yodo y flúor industrial que no se metabolizan y forman nitratos cancerígenos responsables de tumores y reacciones alérgicas. Pueden causar hipertiroidismo, tiroiditis y disminución de fertilidad. El flúor produce problemas neurológicos, endocrinos y déficit de atención. Además se agregan dextrosa, bicarbonato, e hidróxido de aluminio -relacionado con Alzheimer-, huesos pulverizados, aluminatos, ferrocianuro, citrato amoniacal, prusiato amarillo y carbonato de magnesio. 

EL PROBLEMA DEL SODIO. El enorme consumo de sodio proviene mayormente de productos industriales. Los especialistas sugieren ahora evitar la sal para resolver el exceso de sodio, ignorando que el consumidor ingiere sodio oculto en alimentos industrializados, como el pan de caja (500mg por 100g). La OMS recomienda no superar 2.4gr por adulto. Con 500gr diarios de pan se excede. 

Perjuicios de la sal refinada. 

RETENCIÓN DE LÍQUIDOS. Se neutraliza Sodio usando agua intracelular. Cada gramo de cloruro sódico exige 23grde agua intracelular. Los riñones pueden excretar 5-7gr diarios, pero consumimos 12- 20gr. Este déficit crea problemas renales. Al multiplicar por 365 días anuales se genera retención de líquidos que produce aumento de peso y exigencia para corazón, hígado y riñones. Los tejidos se deshidratan creando senilidad latente. Y beber agua no basta para reponerla, porque el líquido intracelular no es solo agua sino plasma marino. 

OBESIDAD Y CELULITIS. El organismo usa grasas para encapsular el sodio y aislarlo. Como consecuencia se forma tejido esponjoso que genera sobrepeso y celulitis. 

CRISTALIZACIÓN Y ESCLEROSIS. Más de 35g de cristales resulta letal. El cloruro sódico se une con aminoácidos animales de lácteos y cárnicos y forma cristales de ácido úrico. Se depositan en huesos y articulaciones provocando artritis, gota, reuma. Otros cristales forman arenillas y cálculos y otros más cristalizan las arterias causando fragilidad y esclerosis. 

Otros perjuicios: problemas emocionales, excitación, insomnio, fatiga, úlceras, dependencia adictiva, hipertrofia suprarrenal, calvicie, estreñimiento, cáncer gástrico y osteoporosis. 

Yodo y la salud femenina

Fertilidad. La deficiencia más frecuente en mujeres con dificultad para embarazarse es la de yodo. Si bien todo el cuerpo lo necesita una de las mayores concentraciones se da en el útero y los ovarios. Esto ocasiona irregularidad menstrual, líbido disminuida, abortos espontáneos, anovulación, partos prematuros, y pre-eclampsia. Algunas mujeres experimentan un hipotiroidismo autoinmune: sus cuerpos producen células K que atacan sus propios tejidos, incluyendo su tiroides y al feto. 

Así es que no sólo es el cretinismo lo que debe preocuparnos de la deficiencia de yodo sino los embarazos interrumpidos por muerte del producto o que nazcan ya muertos. El yodo es esencial para la supervivencia del infante, ya que incluso disminuye la tasa de mortalidad de los neonatos. 

El hipotiroidismo es una causa común de infertilidad en mujeres y de espermas incompetentes en varones. Esto sucede aun y cuando sus T3 y T4 aparezcan normales en los análisis. 

Dismenorreas. Otro síntoma común del hipotiroidismo es la disfunción del ciclo femenino. En las niñas, la menarquía puede, o retrasarse o, llegar prematura, debido al hipotiroidismo. En el otro extremo, a la menopausia puede sucederle lo mismo. Durante la edad reproductiva, el ciclo menstrual puede alterarse de cualquier forma imaginable. La más común es la dismenorrea o sangrado irregular. Y es que el forro del útero (endometrio) como cualquier otro tejido corporal, requiere de hormonas tiroideas para su crecimiento y funcionamiento apropiados. 

Embarazo. El yodo es más importante durante el embarazo que cualquier otra cosa, ya que su deficiencia severa incrementa el riesgo de aborto espontáneo y parto mortinato. Si el bebé sobrevive el parto es factible que sufra un retardo mental irreversible, conocido como cretinismo. En niños con insuficiencia de yodo, se presentan incapacidad de aprendizaje y baja motivación. La leche materna 

contiene más yodo que cualquier “fórmula”, y los bebés prematuros, a menudo alimentados con esas fórmulas, tienen mayor riesgo de deficiencia. 

En los recién nacidos, la deficiencia de yodo causa cretinismo (hipotiroidismo neonatal) caracterizado por ictericia, bajo apetito, estreñimiento, llanto áspero, hernia umbilical (ombligo saltón), y desarrollo óseo retardado. Si no se diagnostica y trata durante los primeros meses, esta deficiencia desemboca en retraso mental. La deficiencia de yodo que comienza en la niñez (hipotiroidismo juvenil) retarda el crecimiento, resultando con extremidades cortas y desarrollo tardío de la dentición. 

Adicionalmente, la presencia del yodo previene la acumulación de metales pesados que pueden cruzar la placenta protegiendo al feto de la toxicidad. 

Glándulas mamarias. Las algas marinas, siendo una fuente óptima de yodo, potasio, hierro, calcio, magnesio y fibra, son además reconocidas por su actividad antinflamatoria, antioxidante, anticoagulante y antibiótica. Son fuente considerable de carotenoides, antioxidantes, inmuno moduladores, vitaminas, y, sobre todo, de minerales orgánicos. 

Una de las principales preocupaciones mundiales sobre salud femenina es el cáncer de mama. 

Numerosos estudios dan evidencia de que el consumo regular de algas marinas reduce el riesgo de cáncer mamario: 

-Alteran favorablemente el metabolismo estrogénico. 

-Inhiben la proliferación de células cancerosas. 

-Facilitan la conversión intestinal de fitoestrógenos. 

-Contienen los omega-3 EPA, DHA y ácido estearidónico. 

-Inducen la apoptosis de células tumorales. 

-Fortalecen la respuesta inmunitaria, sobre todo por su contenido de yodo. 

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