author image

Ignacio Beamonte

Divulgador y Asesor de salud con más de 40 años de experiencia.

  • Lun a Sáb 9a.m. a 7p.m. | Dom 12a.m. a 4p.m.

Tel.

(646) 176-1005 y 176-1040

Dirección

Ave. Espinoza #313, Col. Obrera. CP 22830

Archivos de etiquetas: alimentación

Vitaminas contra la violencia

Estudios llevados a cabo tanto en Gran Bretaña y Dinamarca indican que los suplementos nutricionales ayudan a reducir las agresiones físicas, los robos y otros delitos entre la población carcelaria  Administrar a jóvenes reclusos una dosis diaria de suplementos vitamínicos y minerales podría ayudar a reducir los niveles de violencia, según un estudio de la Universidad de Oxford. 

Las autoridades británicas se proponen mejorar la dieta de un millar de reclusos -algunos de ellos asesinos- en un proyecto piloto de tres años en tres prisiones del país y que financia la fundación Welcome. 

Según una investigación previa en un centro de máxima seguridad para jóvenes delincuentes en Aylesbury, Buckinghamshire, los presos que recibieron una pastilla diaria con complementos vitamínicos cometieron un 26% menos de actos de indisciplina en comparación con el resto de reclusos y un 37% menos de actos violentos. 

Además del régimen alimentario habitual, algunos jóvenes presos (entre 16 y 21 años) reciben placebos mientras que otros ingieren más de 30 vitaminas y minerales, además de una dosis de Omega-3, diariamente, que ayudan a reducir la agresión y los cambios bruscos de estado de ánimo. 

Según John Stein, neurofisiólogo de la Universidad de Oxford que dirige el estudio, esto podría aplicarse también fuera de las cárceles para tratar a todos los jóvenes proclives a la violencia y la criminalidad. 

Los ácidos Omega-3, además del zinc y las vitaminas A, B y D, tienen un papel crucial en la química del cerebro, afirma Stein, según el cual hay una relación directa entre una dieta pobre en vitaminas y minerales y el incremento de la delincuencia. 

De acuerdo con ese científico, la nutrición no es la única causa de la criminalidad, pero la sociedad ha subestimado hasta ahora su importancia como desencadenante de comportamientos impulsivos y violentos. 

Para el clínico a cargo del estudio en EUA, Joseph Hibbeln, los resultados de su prueba no son milagrosos sino lo que puede esperarse si se conoce la bioquímica del cerebro y la biofísica de las membranas de las neuronas. 

La hipótesis de Hibbeln es que las dietas modernas estarían modificando la arquitectura y funcionamiento del cerebro. 

Así como la deficiencia de vitamina C causa escorbuto, la deficiencia en las grasas esenciales que necesita el cerebro y en los nutrientes necesarios para metabolizar esas grasas, causa muchos problemas mentales, desde depresión a agresión. 

Si Hibbeln tiene razón, las consecuencias son serias. La pandemia de violencia en las sociedades occidentales estaría relacionada con lo que comemos o dejamos de comer. La “comida chatarra” no sólo nos enfermaría sino que nos pondría “de atar”. 

En este último siglo, la mayoría de los países occidentales introdujeron dramáticos cambios en su dieta y los Omega-3, esenciales para el cerebro, fueron reemplazados por los Omega-6 de aceites industriales como soya (que además bloquea el Yodo), maíz y girasol. 

El hombre frente a la andropausia 

En 1889 el médico Edward Brown-Séquard tuvo la peregrina idea, a sus 72 años, de inyectarse una pócima de extracto de testículos de perros y proclamar, acto seguido, que esto aumentaba la fuerza muscular e incrementaba el “vigor sexual”. Murió cinco años después, no sabemos si por abusar de sus renovados bríos, pero no andaba tan perdido porque muchas manifestaciones del envejecimiento están relacionadas con la baja de las hormonas. Tanto así que la estructura corporal, movilización de grasas, masa ósea, fuerza muscular, metabolismo, peso corporal y bienestar físico, son regulados por las hormonas. 

En el varón, el envejecimiento sobreviene por disminución de andrógenos -especialmente testosterona- lo que reduce el metabolismo de proteínas y la sexualidad (erección), empobrece la médula y tejido óseos, entorpece metabolismo de grasas y carbohidratos y funcionamiento hepático, y hace crecer la próstata. 

Para diagnosticar la andropausia, el Dr. Morley y su grupo diseñaron un cuestionario, con precisión que detecta hasta el 90% de individuos con andropausia. ¡Anímese! Puede responderlo a solas. 

Si dan positivo las preguntas 1 ó 7, o tres de las otras, hágase el perfil de testosterona. 

1.- ¿Ha disminuido su apetito sexual?

2.- ¿Siente poca energía?

3.- ¿Su fuerza o resistencia han disminuido?

4.- ¿Ha perdido estatura?

5.- ¿Siente que disfruta menos la vida?

6.- ¿Se siente triste o irritable?

7.- ¿Sus erecciones son menos “duras”?

8.- ¿Ha notado deterioro en su habilidad deportiva?

9.- ¿Se duerme después de comer?,

10.- ¿Ha notado deterioro en su desempeño laboral? 

Señales de Andropausia 

Escalofríos; flacidez del pene y remisión testicular con disminución de esperma y testosterona, causando menor deseo sexual; la próstata “crece” complicando la micción y la eyaculación; la masa ósea disminuye, reduciendo la estatura hasta 5 cm; engrosamiento con grasa abdominal y pérdida de masa muscular de hasta 10 kg.; cambios de conducta y actitud: desde “depre” hasta “carrascaloso”. 

Alimentación para Andropausia 

  • Evitar grasas saturadas y trans, cafeína, sodas, picantes avinagrados, alcohol excesivo, tabaco. 
  • Frecuentar frutas y vegetales crudos, especialmente crucíferas (repollo, coliflor, brócoli, berza), granos y cereales integrales. 
  • Disminuir carnes rojas y lácteos enteros y preferir pescados marinos y leches vegetales. 
  • Comer diariamente pepita, linaza, ajonjolí, nueces, girasol y almendras. 
  • Agregar antioxidantes (C, E, Betacaroteno, Zinc) 
  • Consumir Yerbas Medicinales: 

1.- Serenoa, Pygeum, Ortiga, Uvaursi -próstata 

2.- Pepita Calabaza y semillas -aceites esenciales

3.- Chile Cayén -circulación 

4.- Polen -tónico 

5.- Eleuthero, Maca, Tribulus -testosterona

6.- Yerba Mate -energizante 

Hábitos saludables: 

  • Distinga entre hambre y antojo. 
  • Coma tranquilo y dedique mínimo 20-30 minutos. Si está preocupado, ansioso o enfadado, relájese primero. 
  • Haga 3 comidas principales respetando horarios sin saltarse ninguna. 
  • Coma con orden: sin mezclar platos. 
  • Mastique bien: la digestión comienza en la boca y aprovecha más la nutrición. 
  • Los carbohidratos complejos deben ser la base. 
  • Minimice productos azucarados (máxime en caso de obesidad, diabetes o alteraciones de colesterol y triglicéridos). 
  • Cuide las grasas: reduzca las saturadas (carnes, huevo, lácteos enteros, manteca) y trans (margarinas) porque se acumulan en arterias dificultando la circulación. 
  • Aumente pescado y consuma aceites crudos de oliva y semilla de uva, que reducen triglicéridos y colesterol. 
  • Evite sal refinada y alimentos ricos en sodio. 
  • Beba suficiente agua (1 vaso por cada 10 kg de peso)